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lunes, 27 de enero de 2014

NO MÁS PLATOS DE MAMÁ


[Nota: este libro me lo mandó la gente de Plaza&Janés antes de Navidad. Aunque lo recomendé como regalo de Reyes, quería dedicarle un poco más de tiempo porque me parece interesante y porque creo que los autores se lo merecen. Aunque algunos coman insectos].

Durante las pasadas navidades hemos sufrido una auténtica avalancha de libros de cocina. Miento. Ha sido un tsunami de recetarios, en realidad. No hay tantos buenos libros sobre comida y cocina como recopilaciones más o menos organizadas de recetas. Si os habéis dado una vuelta por las librerías, habréis visto de todo. Desde libros espantosos como el de Arguiñano o el de los cupcakes de Sergio Fernández II (el primero para mí es -y siempre será- Sergio Fernández, el Grande) a auténticas joyas como El Arte de la Cocina Francesa –sí, me lo trajeron los Reyes- o el Pan Casero, de Ibán Yarza.

Entre tanta oferta hay un poco de todo, claro. Desde auténticas biblias y libros muy interesantes por su enfoque (A vueltas con la tartera o Zerogluten) a otras cosas que… En fin que no deberían haberse editado. A lo mejor es cosa mía, pero todos esos libros salidos de los concursos de cocina (el de los minimasterchefs debe estar al caer) me parece que aportan poco en el mejor de los casos. Si estás en el nivel de los concursantes ya sabes cuáles son tus fuentes y si quieres llegar a ese nivel –ojo, que había gente que cocinaba muy bien- seguramente necesitarás algo más estructurado. Pero que allá cada uno, eh. De todas maneras, que parte fundamental del premio de un concurso sea que editen un libro con “tus recetas” y que a los dos días todos los que han llegado a semifinales tengan el suyo haciéndote competencia tiene su guasa.

Detro de todo este aluvión arrasador se ha destacado claramente que éste ha sido el año de los blogueros. Parecía que todos los que tienen un blog sobre cocina con un algo de éxito estaban en la obligación de que sacar libro. Modas, ya sabemos. Pero esa moda ha hecho que algunos, bastante interesantes, se perdiesen un poco en el oscuro bosque de las novedades editoriales.

Como siempre, están los que reciben mimos por parte de las editoriales (promoción, buena distribución, entrevistas en medios importantes,…) y los que se lo tienen que currar más. Entre los que no han recibido tanta atención, o al menos no me lo ha parecido, se encuentra No más platos de mamá, un libro escrito por los autores del (video)blog No más -- de mama, con textos y recetas de Carlos Román, diseño chulo de Adriá Pifarré y Marc Castellví y fotos un poco de los tres porque cada uno tiene un móvil y esto es un sindios (ese huerto casero se parece mucho al que voy a instalar yo en mi patio, gracias por la idea).

¿Qué tiene de bueno? Pues bastante cosas. Veamos. El libro es la adaptación al papel de su blog y allí las recetas están escritas, por supuesto, pero su sello distintivo es que están en vídeo. Y son vídeos chulos, con un montaje dinámico y buena música. Se nota el trabajo que hay detrás. Todo eso no se puede llevar al papel, claro, así que los que han hecho es crear algo distinto. Las recetas son las mismas (en las que no son nuevas, hay links) y las fotos mantienen la estética del blog, pero han sido capaces de ir más allá. Hay un montón de historias cruzando el libro que nos enseñan (al menos un poco) la relación que estos tres elementos tienen con la comida. Es una de las cosas que más me han gustado. Bueno, eso y el diseño del propio libro, que permite abrirlo sobre la mesa y que se quede así para poder y leyendo la receta.

Otra de las cosas que me gustan es que los autores son unos criajos chavales y no unos cuarentones o unas malenis desatadas (¿las hay de otro tipo?) y también se les nota. Entre las recetas puedes encontrar desde guisos maternos (en principio el blog era una manera de decirle a gente de su propia edad que hay vida más allá de la tartera de mamá), hasta especialidades regionales –ojo a las catalanas, que tienen muy buena pinta- o cosas un poco más internacionales y mestizas. Son gente viajada que vive en una gran ciudad (Barcelona lo es en varios sentidos) y se van trayendo todo tipo de ideas de por ahí y por aquí.

Por cierto, entre las historias del libro hay una que no puedo dejar de comentar. En un principio, el blog se llamaba “no más tuppers de mamá”, en alusión a los típicos envases de plástico que todos hemos usado para llevar la comida allá donde fuese necesario. Pues bien, un día la amable gente de Tupperware (aquí iba un enlace, pero paso de regalarles ni una visita), en un legendario alarde de torpeza social, decidieron que la palabra tupper era de su propiedad y que lo mejor que podían hacer era enviar un burofax malrrollero a estos chicos porque a su parecer ensuciaban su buen nombre. Y claro, Carlos y compañía tuvieron que cambiarlo, no fuese a ser que el cielo se desplomase sobre sus cabezas. Cuando ves lo que hacen otras marcas como Lekúe, Pirex o Ibili notas claramente la diferencia de estilos. Creo recordar que algo parecido pasó con “A vueltas con la tartera” el libro de Mònica Escolar que tampoco pudo llamarse así por lo mismo. Unos hachas.

En cuanto a la comida en sí, tengo que reconocer que me gusta bastante la selección. En un principio, la idea de Carlos y compañía era animar a cocinar a la gente de su misma edad, pero eso sería en el comienzo de los tiempos, porque enseguida se ve que son gente a la que le gusta la comida y eso es independiente de la edad. De todo el recetario (60 recetas) las que más me gustan –y que ya he apuntado en la lista de cosas pendientes- son la sopichuela con toques orientales, la hamburguesa de salmón, la patatas y bacalo, las costillas para la resaca, la hamburguesa de lentejas, el Kentucky fried rabbit, el risotto alla milanese (eso en esta casa son palabras mayores), la spanakopita, la carbonara sin nata (¿pero la hay con nata?),las galletas con MUCHO chocolate, la patatas a la riojana, la tarta de queso (cuajada, no horneada),y su versión de los spanish macarrones con chorizo, que es el plato hereje por excelencia.

Otra idea interesante de esta gente es La santa (voluntad) (ya hay segunda edición en marcha), pero eso lo leéis en el libro.

Por lo demás tiene un índice visual -dividido en primeros, segundo y postres-y otro temático (también visual) dividido en recetas de carnes, fruta y verdura, legumbres, pescados, pasta y arroz, sopas y cremas, guisos y potajes, ensaladas, vegetarianas, veganas, sin gluten. Finalmente, también encontramos las recetas divididas por tiempos de cocina en cuatro categorías: menos de 30 minutos, de 30 a 60 min., de 60 a 90 min. y más de 90 min.

En resumen, un buen libro sobre comida lleno de historias divertidas, recetas chulas y con un diseño moderno y un tacto (no había hablado de la importancia de eso) muy agradable. El autorregalo perfecto.

No más platos de mamá.
Marc Castellví , Adriá Pifarré y Carlos Román.
Ed. Plaza y Janés. Barcelona, 2013.


P.V.P.: 19,90 € (Precio web Fnac)

viernes, 22 de noviembre de 2013

EL LIBRO DE SANDEEA

Anda que no mola no tener que hacer fotos para una entrada.

Un día estás respondiendo a los colegas en el facebook, escribiendo tontás en el twister, jugando al Angry Birds Star Wars II, leyendo blogs… Vamos, lo normal, dejando pasar el tiempo con tus chorradas, cuando alguien –más bien Sandra Mangas, aunque en casa la conocemos más por @SandeeA- te manda un mensaje y te pide tu dirección.

Al principio piensas que lo mismo es para hacerte un Bin Laden (aprovecho para saludar al becario de la CIA al que le ha tocado leer esta entrada), pero después decides confiar en el género humano y te dices: “p’adelante, Cocotte”, porque yo me llamo Cocotte en la intimidad cuando pienso en comida, y se la pasas. Y acto seguido te levantas a mirar si la verja de la maison sigue custodiada por nuestros siete rottweilers ligeramente hambrientos, claro.

Sandra es una amiga. Amiga de Internet afortunadamente, porque si viviésemos en la misma ciudad lo nuestro sería insufrible -que si mis galletas son mejores, que si me has copiado la crema de berros,… la típica competitividad entre cocineros caseros, ya se sabe-, pero buena amiga y buena gente. Además, ambos somos fanses de El Comidista y participamos en esa especie de grupo de apoyo a Mónica y a Mikel que es el grupo de las enfervorizadas, enfervs para los amigos. Para más inri, ella es la “MEgaP(residenta)” y yo “El Creador”. Vamos, que yo tan sólo tuve la idea fliz de darle a un botón y administro el grupo, que aunque esté formado por un buen montón de gente maja y talentosa –y a la vez bastante perturbada, para qué engañarnos- prácticamente se administra sólo. Da gusto. Ah, también lleva un blog. Lo mismo lo conocéis y todo: La receta de la felicidad.

Todo el rollo anterior es para avisar de que puede que no sea totalmente objetivo, pero si quisierais eso estaríais leyendo el “Larousse Gastronomique” u otra cosa seria, y no este (MAGNÍFICO) blog, supongo.

El libro me llegó unos días después a través de Amazon. Muy bien envuelto, protegidito y eso. Con su dedicatoria y todo, aunque no firmado. Eso me lo tuve que ganar yo yendo al Apocalipsis Maleni, pero eso lo colgaré en el fb de M. Cocotte como contenido exclusivo (sinergia!). Lo digo por si sois como yo y (casi) no compráis por Internet.

Como os decía, Sandra tiene uno de los blogs de cocina/comida/recetas más conocidos de Ejpaña. (¡Que fue el Premio Bitácoras 2012, despistaos!). Y los que le quedan, espero. Personalmente, me gustan muchas cosas de él. Cierto que su diseño es demasiado cuqui para mí, con sus topitos, sus colores pastel y esas maderitas por todas partes, pero hay que reconocer que las fotos son buenas tirando a muy buenas (me mata la envidia, maldita sea), que Sandra te contagia su buen humor en cuanto empiezas a leer y –lo más importante- que bajo esa presentación cuidada y “mona” sólo encuentras ingredientes sanos, comida de verdad y buenas ideas para hacer que eso que comes se convierta en algo divertido y sorprendente. Ni un frosting, ni un icing ni una goma xantana… Por si eso no fuese suficiente, encima es MUY creativa y sabe darle una vuelta a recetas de toda la vida (a ver si va a venir ahora alguien a inventar las galletas de mantequilla, la tortilla de patatas o la crema de calabaza) que con su toque –indudablemente lo tiene- parecen nuevas. Y si no, mirad los éclairs que acaba de compartir. Es lo que más admiro de ella #yoconfieso Y lo que más odio, es que saca la Bree Van De Kamp que hay en mí. Sí, todos tenemos nuestros secretos.


YO HE VENIDO A HABLAR DE MI LIBRO, DIGO DEL SUYO
El libro en sí me gustó mucho desde el primer momento. Es una edición muy cuidada. Ya sé. Parece un comentario un poco así. Pero es que cuando lo tienes en las manos por primera piensa: "qué bonito le ha salido, el jodío libro". Creo que me explico. Es en un segundo vistazo cuando caes en lo todo lo demás, pero primero ves todas esas presentaciones sorprendentes y te quedas loco. Son 176 páginas llenas de buenas recetas -ojo, que muchas (la mayoría de mis preferidas, por lo que veo) son nuevas y no aparecen el en blog- y buenas fotos, con algunos momentos de pornfood del bueno. Está editado en tapa dura, que es como creo que se deberían editar los libros de cocina por ley. Que luego hay que usarlos y con esto de la superfuerza doblo las pastas, coñe.

En cuanto a estructura, el libro comienza con una pequeña sección con consejos y otra sobre herramientas e ingredientes básicos. Luego viene una de recetas dulces y otra, algo más corta pero muy interesante para mi gusto, de recetas saladas. El libro acaba con un índice por ingredientes, una recomendación de tiendas (sobre todo sitios web) donde encontrar las cosas más raras como el papel de azúcar utilizado en la decoración de algunas galletas y los agradecimientos. Yo hubiese añadido un índice de recetas como tal, pero eso para la segunda edición.

Cuesta 16.90€ en librería física y algunos céntimos menos en sitios como Amazon o La Casa del Libro.


MI TOPTÍN DE RECETAS SANDEESCAS:
Como "para muestra, un boton" estas son las 10 recetas que más me gustan del libro, (las que no tienen enlace solo se encuentran en papel):

1.- Cheesecake cookies. Como fan total de la tarta de queso, y del queso en general, me tienen muy loco estas minitartas/galletas. Además, puedes dibujarles otras cosas como calaveras para que parezcan malrolleras y te las dejen todas para ti.

2.- Crema de zanahoria. La hice ayer (21(11/2013) y está de muerte. No la comimos y la cenamos en el mismo día por una mera cuestión de decencia, pero estuvo ahí la cosa. Y dando gracias porque llegó a la mesa. Me la hubiese comido toda mientras probaba si estaba bien de sal. ¿Os he dicho alguna vez que las zanahorias no me gustan especialmente? Pues eso.

3.- Baklava de chocolate. "Babead, malditos", parece decirnos. Y encima parece fácil.

4.- Empanadillas de manzana y brie. Para dejar loco a la cuñada.

5.-3.- Bizcocho marmolado. Mirad esa foto e imaginad la cara de la gente cuando hagáis el primer corte. Mola, ¿eh?

6.-Hojaldres de patata y albahaca. Me recuerdan a una pizza de patata que me zampé en Roma y eso mola.

7.-Brownie en cáscara de huevo. Es el típico ejemplo de lo que os digo de la creatividad. Mezcla dos cosas que a priori como que no tienen sentido y... Te quedas con cara de tonto pensando: "¿cómo lo ha hecho?"

8.- Pastel de pan, espinacas y huevo. Cuando hablaba de #pornfoog me refería a esto.

9.- Banmbucker

10.- Pastel de carne en cocotte. Aquí es donde te acuerdas de que odias a toda esa gente que tiene ollas de Le Creuset y tú no ¬¬.


Hay más, pero quería hacer un toptín, no un topquincemil. Todas estas también me gustan: galletas de jengibre (fueron las primeras en incorporarse al recetario de la maison Cocotte y ya hemos pasado la receta a alguna amiga), galletas con rosas, galletas grabadas, enrejados de frambuesa (me gustan las galletas, ¿qué pasa?), pasteles de pera y canela (estos van a ser el postre de la cena de Nochevieja sí o sí), Huevos de mousse de chocolate (para muy golosos y muy fanses del cacao), manzanas enrejadas (una de las recetas más míticas de SandeeA, magdalenas al vapor (para esos pobres que no disponen de horno o lo tienen averiado), crema de marisco, crema de calabaza y curry, ensalada de jamón en cesta (ésta ha caído, pero sin cesta), galletas de queso con tomate,…


*


Llegados a este punto viene lo gordo, claro. ¿Es recomendable? ¿Lo comprarías?

Tengo una tendencia, rayana en la parafilia, hacia la compra de libros de cocina. Pero afortunadamente uno no dispone de ingresos ilimitados -gracias a Dior, diría Mme. Cocotte- y también piensa las cosas algunas veces.

Si el libro fuese un simple refrito de recetas del blog, si más interés, os diría que lo dejaseis en la estantería porque no comprendo que os gastéis dinero en algo que está a vuestra disposición "gratuitamente" (de eso hablamos otro día) en Internet. Salvo casos de fetichismo, claro, que también los hay.

Pero resulta que me parece un buen libro de cocina, muy bien editado (lo he dicho arriba, sí) y muy aparente. Y encima tiene un montón de recetas nuevas que están muy ricas y su precio no llega a los 20€.

Así que volvamos al principio. ¿Es recomendable? Sí, tanto para uno mismo como para regalar. Esta última, es una opción muy a tener en cuenta. ¿Lo comprarías? Sí,aunque preferiría que me lo regalasen porque me gustan los regalos chulos. Soy así. Fácil de contentar (y una porra).

jueves, 24 de enero de 2013

COCIDO (CASI) CENTENARIO


El pasado 8 de enero, un lector dejó el siguiente comentario en la entrada del cocido: “¿Nos habrán traído los Reyes Magos la prometida receta centenaria de cocido? Muchas gracias por sus recetas y su humor, Monsieur Cocotte”. El caso es que no sé cuándo lo dije, pero recordé haber contado que tengo en casa un libro bastante viejo, que ya me llegó sin cubierta y casi en ruinas.

Se trata de un ejemplar de “MARICHU. La mejor cocinera española o todos los platos del día”, del cocinero y divulgador Ignacio Domènech. Por lo que he averiguado, el libro lo editaron en Barcelona en 1919. Es un libro para amas de casa “bien”. Habla de cómo debe servirse una comida de etiqueta, de cómo se hace y se sirve el té, contiene recetas de auténtico lujo como la langosta a a Norwegienne, o “pilaw” a la turca... Desde luego no va dirigido al ama de casa de alpargata, que apenas sabía leer y compaginaba las tareas de la casa con el trabajo en el campo.

Al transcribir la receta me ha gustado ver que básicamente es el mismo cocido que se puede hacer hoy en nuestras casas, a pesar del tiempo pasado. 1919. En 1919 Aquí reinaba Alfonso XIII y el presidente era (hubo elecciones ese año) don Antonio Maura. Estábamos en plena Guerra del Rif, aunque faltaban dos años aún para el desastre de Annual... Casi no ha llovido desde entonces.

Si os es más cómodo, os la podéis descargar en PDF aquí.

[NOTA: las ilustraciones son las originales del libro, no sé si de Luis Lleó Arnau, que ilustró la portada.]




CÓMO SE HACE UN COCIDO SENCILLO A LA CASTELLANA

El día anterior, por la noche, se ponen en remojo garbanzos de Fuentesaúco o de otra localidad con agua templada algo abundante y unos granos de sal gorda.

Al día siguiente se pone el puchero con litro y medio de agua al fuego. Cuando vaya a romper el hervor, se echan los garbanzos escurridos del aguan en que han estado en remojo, y previamente lavados; a continuación se agrega un hueso de vaca o de jamón, 200 gramos de magro de vaca, un despojo de gallina si se quiere, o un cuarto de gallina, un puerro, una zanahoria, un tronquito pequeñísimo de apio, y al romper el hervor se espuma muy bien; pasada hora y media de cocción se unen tres o más patatas, se le echa sal y se deja cocer suavemente durante hora y media agregándole algo más de agua.

Al mismo tiempo, y en otro puchero, se pone a cocer una cantidad proporcional de repollo o berza, judías verdes, cardillos, judías rojas o blancas. Con la verdura se cuecen 100 gramos de tocino o jamón, un chorizo, longaniza o cualquier otro embutido, o éstos pueden echarse al puchero con la carne. La verdura debe ponerse una hora más tarde que el cocido, excepto si son judías rojas o blancas. Sazónense con sal, y cocerlo con agua suficiente, pero no demasiado abundante.

Esta verdura, momentos antes de servirla, puede saltearse friendo en aceite un ajo, y rehogándola después. Al ser judías blancas secas, se guisan en la forma usual.


MODO DE HACER LA SOPA Y SERVIR EL COCIDO

Media hora antes de servir el almuerzo se pasa el caldo por un colador fino a otra cacerola bien limpia. Al romper a cocer, se echa la sopa de pasta que se quiera. Si son fideos finos, se desmenuzan un poco y se cuecen durante diez minutos. Para cuatro personas, calcularemos este cocido con 100 gramos de fideos o de otra pasta de sopa como suficiente. Téngase en cuenta que la pasta de sopa debe estar bien cocida y que con la cocción aumenta al doble de su volumen. Debe servirse ni muy clara ni muy espesa.

Una vez servida la sopa, se pone le cocido en dos fuentes o platos: en uno los garbanzos, bien enteros y esponjosos, formando pirámide, y sobre éstos se coloca la carne cortada, el hueso de jamón o jamón, los despojos o el cuarto de gallina, y por los costados se colocan las patatas, zanahorias, puerros y nabos. En la otra fuente se coloca la verdura, y sobre ésta el chorizo cortado en pedazos, el tocino, etc. Se sirven las dos fuentes al mismo tiempo.

El cocido es uno de los guisos más exquisitos y populares de España, y siempre resulta un buen plato, aunque a veces tenga muchas alteraciones en los ingredientes en él empleados.




martes, 22 de enero de 2013

Y LLEGÓ EL 2013, COMO QUIEN NO QUIERE LA COSA


Ésta debía ser una entrada post-navideña. Más pegada a la Navidad, quiero decir, pero hasta ahora mismo no me ha dado tiempo a sentarme a escribir con un mínimo de tranquilidad. Supongo que tiene que ver con que esas fechas tan entrañables comenzaron en la maison Cocotte a mediados de diciembre, con la primera prueba de roscón, y terminaron para el ocho de enero con el ritual de guardar el Belén, plegar el árbol y reciclar el papel de los regalos de Sus Majestades.

Venga, reconozco que me quejo de vicio. Ha sido una temporada con mucho trabajo. Desde hace algún tiempo elaboramos galletas, bizcochos, magdalenas y ese tipo de cosas dulces y fácilmente transportables para fuera. Y nuestras galletas de Navidad (amasadas con la ayuda de los duendes de Papá Noel, por supuesto) y los muffins de dos chocolates han sido un éxito. Agotador (para los duendes, por supuesto; nosotros somos más de tomar té junto a la chimenea y esas cosas invernales), pero muy satisfactorio.

Ah, y como novedad este año hemos hecho unas galletas terribles, con el nombre del dueño y todo. ¡Estaban buenísimas!

También, y antes que se desencadenase toda esa locura que comienza con los niños de San Ildefonso cantando el gordo, participé en un concurso de repostería en la Escuela de Idiomas. Quedé segundo de manera totalmente injusta cuando aquello pasó de ser un certamen de postres a serlo de Miss Popularidad, pero bueno. El caso es que me llevé el mejor regalo. Éste (es un rallador de queso de Moulinex, despistaos):


Me hizo mucha gracia porque mi abuelita tenía uno exactamente igual en su pequeña casa de la calle del Trébol. Ahora que releo el párrafo de arriba, veo que casi no se me nota el rencor y la rabia, ¿verdad? Bueno, vale, prometo entrada con fotos y esas cosas.


LA VISITA DE SUS MAJESTADES A LA MAISON COCOTTE

Después pasar la cresta de la ola del galleteo, llegaron los Reyes. Y éste año lo hicieron bien cargados.

En cuanto a lo material, y centrándonos en lo relacionado con la cocina, Sus Majestades dejaron en casa la noche del 5 de enero un ejemplar de Hecho a mano, de Dan lepard y otro de Salvada por los pasteles, de Marian Keyes. Ah, y un magnífico juego de sellos para estampar en las galletas, que aún estoy por estrenar (también habrá entrada, sí).


Mis otras dos adquisiciones de la temporada -La cocina pop de El Comidista, de Mikel López Iturriaga y A comer ya beber, de Guillaume Long- ya las había comprado en día de la presentación del primero en Madrid. Vamos, que en cuanto a libros voy servido.

Sin embargo, es curioso cómo S.S.M.M. se han esmerado este año en sorprenderme con regalos intangibles.

El primero fue recibir un mensaje para pedirme permiso para usa una foto del roscón de Mme. Cocotte para ilustrar una entrada de El Comidista en la que se hablaba de lo malos que son los industriales –me fascina la facilidad con la que nos acostumbramos a la comida de fábrica- y también de que cada vez más gente se lanza a hacerlos en casa. Por supuesto, también se hablaba de comprarlos en los obradores que los elaboran artesanalmente. Eso de tener un pastelero de confianza (como panaderos, carniceros, fruteros, pescaderos...), qué importante es. Y más hoy, con toda esa comida procesada que está tan a mano.

En fin, que me disperso. Evidentemente, me hizo mucha ilusión. Somos muy fans del roscón en la maison Cocotte. De hecho, creo recordar –entre una bruma de harina y aroma de azahar- que este año hemos hecho seis. No todos para zampárnoslos nosotros, por supuesto.

Además, este año lo han hecho por ahí algunos lectores y eso también nos ha gustado, claro. Y cuando digo “por ahí” abarca desde la casa de la cajera del súper, que nos pidió la receta, hasta países lejanos e ignotos (para mí) como Chile o Finlandia. Primer “gracias”.

El segundo regalo intangible vino en forma de número. De número de visitas al blog. Desde que instalé el contador, ese que no muestro, habéis entrado más de 150000 veces a leer las cosas de Monsieur Cocotte. Se me hacen muchas. Como muchos se me hacen los casi 2000 seguidores en Twitter, los casi mil (bueno, faltan algunos) de Facebook y los más de 200 de blogguer. A todos vosotros, a los que comentáis, a los que sois lectores silenciosos, incluso a los que pasáis de largo: muchísimas gracias. Es el segundo.

Y como sois muy buenos (y pacientes) os contaré que las entradas más vistas de la Historia Mundial de M. Cocotte son, por este orden: el hojaldre de verduras, el (muy mítico) pollo al chilindrón y el bacalao a Brás. Y yo haciendo pan y postres. En este mes de diciembre han sido el real roscón de reyes (normal, entre la época y lo de El Comidista...), la sopa gratinada de cebolla (normal, con este frío...) y el recetario navideño. Muchas gracias también por esto último, ya que supuso un currazo importante. Habrá más.

En cuanto a la procedencia de las visitas, la mayoría sois españoles pero me llama la atención la cantidad de gente de Argentina (tengo una entrada pendiente especialmente dedicada a vosotros), E.E.U.U., Alemania, Rumanía, México, Francia, Chile, Colombia, Finlandia... Es un placer, amables lectores. Si queréis manifestaros, tengo un email a vuestra disposición. Y siempre están los comentarios, claro.


¿Y AHORA QUÉ? (PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO)

Pues como todo hijo de vecino, uno tiene sus propósitos de año nuevo. Lo malo es que luego intento llevarlos a cabo y me termino agobiando porque no salen ni la mitad. Pero bueno, supongo que así es la vida: muchos proyectos en la cabeza y poco tiempo (y pocas ganas, a veces) para atacarlos.

Entre las cosas que me gustaría hacer este año, y sólo os cuento las relacionadas con la comida, están todas éstas:
  • hacer más (y mejores) fotos,
  • cocinar más y mejor (y contarlo en el blog, claro),
  • hacer más pan (estoy llevando un diario de panadero y todo),
  • escribir más entradas sobre esas cosas locas que rodean al mundo de la comida,
  • montar un taller de pizzas (aunque sea virtual),
  • hornear de una santa vez una Sachertorte decente,
  • compartir algún otro recetario de la maison Cocotte... Y alguna otra cosa que no pienso hacer pública por si se gafa ;)

¿Y vosotros? ¿Qué retos os habéis marcado para esta temporada?

[NOTA: la ilustración de la Torre Eiffel es de Amy Borrell y podéis comprarla en Hello Poly.]

jueves, 20 de diciembre de 2012

RECETARIO NAVIDEÑO


Amables lectores:

ya sabéis que la Navidad es una época especial en la maison Cocotte, por eso he decidido recopilar las recetas típicas de estas fechas tan señaladas y ofrecéroslas en forma de recetario descargable. También he incluido algunas que no han sido publicadas aún en el blog. No temáis, todas han sido probadas. Incluso en algunas he utilizado como cobaya a frère Cocotte, que es un comensal muy agradecido.

Al hacerlo he pensado en sea cómodo de leer en tabletas. Por favor, dejadme vuestros comentarios al respecto.

Espero que lo paséis lo mejor posible, si nos dejan los mayas.

Un cordial abrazo,

M. Cocotte


[El recetario en PDF, aquí. ]

viernes, 14 de septiembre de 2012

GREATEST HITS (by Falsarius)

A principios de verano (vale, lo confieso, fue en mayo) la buena gente de la editorial Plaza & Janés tuvo la gentileza –cómo me gustan las palabras anticuadas– de enviarme un ejemplar del “Grandes éxitos de la cocina para impostores” de Falsarius Chef.

Ellos no lo sabían porque no me conocen (cosas del semi-anonimato en el que vivo), pero habían dado en el clavo. Lo mejor que se me puede regalar es un libro (¿verdad, Moira?). Como muchos otros, y casi siempre más ilustres, me considero lector sobre casi todas las cosas y he dedicado parte de la estación a disfrutarlo. La otra no he tenido más remedio que dedicármela a mí en forma de baños en la piscina y mojitos en las terrazas. Duro, pero alguien tenía que hacerlo.

Supongo que en parte por ese fetichismo libreril he decidido comenzar la rentrée comentándolo. Ya hace algunos meses que está en las librerías, pero me fastidia mucho ese fenómeno derivado de la avalancha continua de novedades editoriales: parece que los libros –salvo los grandes superventas– disponen cada vez de menos tiempo en los escaparates. Otros títulos vienen por detrás, empujando a los que allí estaban al despeñadero del olvido. Si pudiese, me gustaría rescatar a éste como el pirata Roberts a la princesa Buttercup. Creo que vale su peso en gambas rojas de Denia.

EL AUTOR
A estas alturas, quien no conoce al hombre que hay detrás de la máscara –bueno, de las gafas de nariz– es porque no quiere. Falsarius es uno de los blogueros cocineros/cocinillas más famosos: ha escrito recetarios y novelas, ha colaborado durante cinco años en el programa de la SER “A vivir, que son dos días”, escribe una columna en The Huffington Post, sale en la tele de vez en cuando, tiene 6363 seguidores en Twitter y otros 22041 eh Facebook (datos del 13/09/12, que esto de las redes sociales es voluble e inconstante)... Y encima hasta es majete, el chaval.

De todas maneras, para los amables lectores tremendamente despistados, extranjeros, los que hayan pasado los últimos 100 años dormidos o sean alienígenas, os diré que Falsarius es el inventor de la cocina impostora, una apuesta por la utilización de latas, botes y congelados para cocinar de tal manera que te permitirá “chulearte con los amigos, dar en las narices a esa cuñada pelmaza que siempre se reía de tu torpeza culinaria y regodearte en tus éxitos gastronómicos”. Como comprenderéis, la revelación de estos secretos es peligrosísima –está a la altura de lo que hizo Bruce Lee con los muy chinos y milenarios misterios del Kung-Fu, costándole la vida– y Falsa (que es como le llaman sus amigos) se ve en la obligación de mantener el anonimato ante las amenazas del Gremio de los Cocineros, que es como el de las Costureras, pero en chungo y sin ponerle tanto cariño al trabajo.

También es el autor –y esto merece un premio Nobel o algo así– de la Teoría del Langostino Obnubilante, según la cual si se añade uno de estos crustáceos decápodos a cualquier plato, los comensales sufren una especie de alucinación colectiva y elevan la categoría de dicha preparación culinaria al máximo de su umbral. Dicho en plata: “pon un langostino en la ensalada y el cuñao pensará que es de postín”. Y ni mirará la lechuga, añado yo.

Nota: cuando digo que “ha escrito recetarios y novelas” me refiero a que es el autor de los recetarios: “Cocina para impostores” (que lleva 9 ediciones ahora mismo si no me equivoco), “Falsarius Chef en su salsa. Cocina para impostores 2”, “Cocina sin humos”, “El libro de postres de Falsarius Chef” y “Grandes éxitos de la cocina para impostores”. También ha publicado la novela “Fabada a muerte en Cocina Fusión”. Pero dice que no le gusta trabajar.

EL LIBRO
En fin, pasemos a lo gordo antes de que la cosa se desmadre. El libro está editado por Plaza & Janés (como El factor humano o Los pilares de la Tierra, por decir otros dos que me gustan –y como 50 sombras de Grey, ejem–) pero tiene más guasa. Más guasa y más recetas. 105, para ser exactos –las he contado dos veces– distribuidas en “ensaladas y entrantes”, “primeros platos”, “segundos platos” y “postres”. Todo muy clásico. Ah, cuesta unos 18 euricos (lo he mirado en varias webs). Y para los roñosos, 18/105 = 0,17 € la receta. ¡Tirao!

En él se pueden encontrar las recetas más conocidas del blog, como los Berberechos Sarcozy (¿qué habrá sido de la Bruni?), el inconmensurable Pincho Anti-resaca, la Paella Hereje, la Barbatesa, el Osado Jamón Asado... Las fotos que acompañan a las recetas las ha hecho el mismísimo Falsarius. Así nos va.

Personalmente, me parece un buen libro lleno de ideas para facilitarnos la vida a los que ya cocinamos algo y para que los que no lo hacen aún se animen, que no es tan fiero el león. F es muy fans de las patatas de bote –que con un golpecito de calor son muy resultonas– de las latas buenas y del marisco congelado. De ese que se puede comprar, sí.

Sus recetas muy sencillas pero siempre tienen un toque de imaginación, de gracia, algún pequeño truco… Y todo esto sin humos, que en todo lo “gastro” parece haber de más últimamente. Un poco de aire fresco se agradece después de tanto calor estival.

MI TOP 5
Como “para muestra un botón” he decidido compartir con vosotros mis 5 recetas preferidas (con enlaces al blog de Falsarius, para que no os tengáis que gastar un duro aún). Es complicado elegir porque las hay muy buenas pero... La vida es como un concurso de misses: sólo puede quedar una. O cinco. Es así.

Mejillones ¡hala! Vinagreta
El descubrimiento del verano ha sido que para preparar unos mejillones a la vinagreta mejores que los del bar de la esquina no hay que ir a Galicia ni pelearse con ellos y sus barbas. De hecho, ni siquiera hay que bajar al bar de la esquina. Una buena lata de mejillones al natural y a triunfar.

Patatas al emmental (querido Watson)
Esta receta la tengo reservada para el otoño, que aquí noviembre suele entrar fresco. Es que con esos ingredientes...

Ventresca de atún optimista
Receta anticrispación total, pura alegría en plan “hagamos de cada nuevo día una fiesta”. Tal y como parece que viene el futuro nos va a venir bien. Además es de pescado, que parece que no lo comiese. Y lo como. Poco, pero lo como.

Empanalletas
Es muy tonta pero me encantó. Manzana, canela, masa de empanadillas, azúcar... Así de fácil.

Tarta de queso autoconclusiva
Otra receta sencillísima y que me ha encantado. Especialmente indicada para disfrutarla en soledad; la mejor manera de hacerlo con los placeres culpables.


CONCLUSION
Comprad libros, malditos. No les han subido el IVA. Pueden ser para vosotros, para regalar, para ligar (que se lo digan a Javier Marías), para calzar mesas, pero compradlos. Más aún: ¡comprad éste, pardiez!