Mostrando entradas con la etiqueta Eventos varios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eventos varios. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de enero de 2014

À LA TÉLÉ (DONDE M. COCOTTE SE DA A CONOCER)

El 2013 ha sido una mierda de año un año complicado. Empezó bien, la verdad. Parecía que todo se iba a desarrollar con cierta normalidad esperanzadora pero como a la mitad comenzó a dar guerra. Afortunadamente, al final parece que va remontando, lo que no impide que uno se alegre de que haya extinguido como un dinosaurio al calor de un asteroide.


Eso me impidió escribir una entrada sobre esto (a veces el horno no está para bollos), pero no quiero dejarlo pasar. Forma parte del necesario repaso al año. Y éste es suave, pero en la tele se han pegado con ello desde antes de Navidad hasta el dos de enero. Daba miedo.

El caso es que una de las cosas más divertidas que me pasaron en el infausto 2013, fue lo de salir en la tele. Sí. Cocinando y todo, sí. Resulta que en la Radio-Televisión de Castilla-La Mancha (a los castellano-manchegos nos gustan los guiones, qué pasa) hay un programa de cocina –Miel sobre Hojuelas– al que invitan a cocineros profesionales con estrella, sin estrella y a gente que cocina en su casa, como yo. Los pobres estuvieron detrás de mí un montón de tiempo porque, como mi timidez está al borde de lo patológico, era muy reticente a ir por allí pero tengo que agradecer su empeño porque al final (spoiler) me lo pasé genial.

El caso es que al final me convencieron, y allá que fui. Que fuimos, porque me acompañó frère Cocotte, que es mi chofer en ocasiones porque en esta casa no creemos en los vehículos motorizados, aunque reconocemos que tienen su utilidad.


A la hora de elegir qué cocinar, la cosa fue así: ellos (en realidad fue María, de producción, que es la persona más amable y con más paciencia del orbe mundo) me propusieron que hiciese la horchata que tengo aquí, porque nunca se había hecho en el programa. Y como eso se tarda unos 30 milisegundos en preparar, había que cocinar algo más. El “algo más” resultó ser el pollo al chilindrón, que es más bien un pollo al pisto porque no lleva ni harina ni vino blanco ni es de origen aragonés ni nada, pero resultaba ser la receta más visitada del blog en ese momento. Eso dice mucho de vosotros, ¿lo sabíais?

La verdad es que me gustó la elección porque la horchata es de esas cosas ricas que te hacen pensar: “¿por qué no la hago más a menudo?” y el pollo es sencillo, barato, fácil de hacer y está bueno. Además ese día decidí hacerlo sólo con pechuga para preparar algo que cualquiera se puede llevar al trabajo y comerlo con un tenedor. Algunos pensaréis que es una bobada, pero no me parecía que llevar una receta superelaborada, en plan: “eh, que tengo un blog y vengo a petarlo”, fuese una buena idea. Una de las tendencias gastro del 2014 debería ser erradicar la tontuna de los blogs de cocina, pero va a ser complicado. Vamos, que pensé que si lo que quiero con este blog es animar a la gente a cocinar (y recopilar recetas, entretener y alguna cosa más, claro) no podía ir a hacer un croquembouche, ¿no? A veces tengo buenas ideas y todo.

En fin, que quedamos en que iría el 18 de febrero. En plan regalo de cumpleaños. (Veo que no lo sabíais: mi cumpleaños es el 16F. Acepto regalos en forma de jamones, caviar beluga o joyas antiguas).

Que te inviten a ir a la tele y más a cocinar –que por mucho que uno lo haga todos los días no es deja de ser una afición– es raro. Lo primero que piensas para quitarte presión es: “bueno, es la tele regional. No me va a ver tanta gente. Al menos, tanta gente que me conozca”. Porque al fin y al cabo, tienes un blog modesto y vives en una ciudad pequeña. Y usas un avatar en vez de un #selfie. Así te tranquilizas un poco.

Claro, que lo siguiente que piensas es: “bueno, tal vez lo vea alguno de mis vecinos. Y mi madre, claro. Y mis hermanos. Y mis tías. Y…”. Y en ese punto empiezas a ponerte nervioso. Mucho. Porque al final, supongo que a Lady Gaga también le pasará, lo que importa es lo que te diga tu gente. Y uno sabe que cuenta con el apoyo incondicional de Mme. Cocotte (ella es así) pero ¿y el resto? ¿Qué pasará cuando bajes a comprar el pan? Miedito.

Cuando llegamos a la tele, que está en Toledo, a tomar por saco muy lejos del centro, nos recibió una de las productoras del programa (que por lo que pude intuir son las que se encargan de que el programa se convierta en algo real) y nos llevó a una pequeña sala de espera. Como yo sé que en la tele está todo lleno de cámaras ocultas y a la mínima te hacen un Lydia Lozano, ni me moví. Estuve todo el rato sentadito mientras esperábamos a que nos llamasen. Ni curioseé lo que había detrás de los sofás, ni levanté los cuadros, ni robé los ceniceros ni nada. Me porté superbién.

Al rato, volvió la productora y me llevó a maquillaje. Allí, tuve la experiencia más rara de los últimos años. Un jovencísimo maquillador brasileño me aplicó a conciencia una gruesa capa de color naranja que después me costó un imperio quitarme de encima. Aún no lo he superado, así que disculpad que no pueda hablar de ello.

De ahí me llevaron al plató: focos, presentaciones, una cocina de verdad y un frigorífico lleno de cosas (pensaba que en la tele todo iba a ser de pega y me sorprendió), un presentador muy majete, luces, cámaras, acción y... El resto lo podéis ver aquí:


(En realidad, me encantó la experiencia. Todo el equipo me trató genial. Tanto María como Paula –la verdadera responsable de que fuese al programa—fueron muy atentas conmigo. Alfonso Hevia, el altísimo presentador, es un tipo muy simpático logró que se evaporasen mis nervios (al rato de empezar, eh, no inmediatamente). Y tanto Dani Sousa como todos los demás del equipo técnico hicieron auténtica magia con “un tío soso ahí cortando pollo”. Hasta la encargada de la limpieza, cuyo nombre lamentablemente no recuerdo, era de lo más maja. Así no me extraña que les salga el programa que les sale”.

Por si os interesa, tenéis una pequeña galería de fotos en el féisbuc de M. Cocotte. Soy moy completo, lo sé).




jueves, 5 de diciembre de 2013

EL #DIADELVINO (RABO DE TERNERA GUISADO AL VINO TINTO)

Para los que no lo sepan, los “días de” son un una especie de acuerdo gastrobloguero en el que se decide cocinar algo el mismo día. Es bastante divertido y de alguna manera te hace sentir parte de la comunidad cocinillas (que es un poco rara, las cosas como son). Así de memoria, creo que sólo he participado en el de la #megagalleta y en el de la #ensalada.

Yo no soy muy de sumarme a estas cosas. No es por esnobismo ni por un supuesto afán de ir por libre. Tiene más que ver con que bastante lío tiene uno con el día a día (y más este curso, que he vuelto a la escuela con mi cartera y mi plumier) y con la enorme lista de cosas que quiere cocinar.

Sin embrago, cuando Graci –creo recordar que la instigadora fue ella- nos dijo que el 5-D era el día del vino y que podríamos celebrarlo todos juntos me pareció genial por muchos motivos. Por una parte, me gusta el vino, aunque no sea un experto para nada. Apenas soy capaz de saber si un vino me gusta o no, pero la verdad es que suelo tener en casa unas cuantas botellas (de las que solemos dar cuenta con alegría Mme. Cocotte, el primo Bonnechance y yo, para qué engañarnos). También es verdad que père Cocotte hace vino en la casa del pueblo. Y el abuelo Cocotte también lo hacía, y antes de él… No sé hasta cuándo se remontará la tradición, pero me gustaría ser el próximo, la verdad. Siempre digo que la cerveza, pero sería más sencillo para mí hacer vino porque de alguna manera ya conozco muchos de los procesos. Y por último, pero no menos importante, vivo en un país -y en una región- con una enorme tradición vinícola. Y como es un día para celebrar, pues eso. Que me apetecía hacerlo.

Además, la gente de la DO Valdepeñas tuvo el detalle de apuntarse (me temo que aquí la insistencia de Graci ha debido ser determinante) y ha estado mandando botellas de vino a saco. La idea era que la gente cocinase cosas que se llevasen bien con el vino. Y yo elegí vino tinto porque mi idea era hacer algo a lo que le tenía muchas ganas: rabo de toro (bueno, diremos de ternera, que no le he hecho una prueba de ADN) guisado en vino. Y como dice el señor Larousse que la mejor manera de marida un vino con un plato es –más allá de las normas básicas- es cocinar con ese mismo vino, me he visto obligado a comprar otra botella de Valdepeñas para deslizársela a la chicha. Esto del blog me sale carísimo.

En fin, la cosa es que como además todo esto del #diadelvino me coincide con las “dos semanas horribles de exámenes que te cagas, dos”, y aunque he empezado a hacerlo esta mañana, no lo he podido acabar aún y será la comida de mañana. Pero de todas maneras quería participar, así que hoy os dejo la receta –que es del cocinero con más garrote que existe- y mañana os pongo la foto. Si no me lo como todo antes, claro, porque tiene una pintaza tremenda. Mientras tanto, os tendréis que conformar con esa de ahí arriba que he robado de internet #noesrobarsinotepillan

Por cierto, que no se me olvide. He disfrutado muchísimo haciéndolo. Es un guisote de los de a fuego lento-lento 4 horas y luego haz todas esas cosas más. Mañana lo pienso disfrutar y me acordaré de vosotros. Desde el cariño, por supuesto.

[Edito: después de haberlo comido hoy, seisdeldocedeldosmiltrece, sólo puedo decir: gracias, Diox, por haber creado las uvas y a las vacas con su rabito, como las pasas. Amén. Esto está buenísimo con letras de latón recién bruñidas. Lo único es saber con qué va mejor: con un (buen) puré de patatas, con esas mismas pero fritas (así ha sido hoy), con cuscús, con… Bueno, habrá que ir repitiendo y probando. En serio, ha sido de esas veces que cocinas y tienes una revelación Esto es una cumbre].


RABO DE TERNERA GUISADO AL VINO TINTO

Dificultad: largo como una eterna tarde de domingo, pero no difícil. grado de dificultad.

Ingredientes:
  • 2 rabos de vaca partidos en trozos por sus juntas.
  • 1 botella de vino tinto.
  • 1 zanahoria.
  • 2 cebolletas.
  • 8 dientes de ajo enteros.
  • 1 trozo hermoso de mantequilla (¿acaso no lo son todos?).
  • 3 litros de agua.
  • 1 pastilla de caldo de carne.
  • Aceite de oliva.
  • Sal.
Preparación:

1 Sazonamos los trozos de rabo y los salteamos por tandas en una pizca de aceite de oliva hasta que se doren.

2 Reservamos los trozos de rabo y tiramos el aceite, ya que suele quemarse.

3 Añadimos una pizca más de aceite limpio y en el mismo fondo, para recuperar los jugos adheridos, a fuego más bien suave, cocinamos todas las verduras troceadas en pedazos hermosos. (Este párrafo es pura poesía).

4 Las dejamos 20 minutos y las sazonamos, sin dejar de darles vueltas. Introducimos los pedazos de rabo junto con el jugo que hayan podido soltar, el vino, el agua y la pastilla de caldo, sazonando una vez más ligeramente.

5 Tapar y dejar que hierva a fuego muy lento hasta que la carne esté muy tierna y se despegue fácilmente del hueso pero sin que se deshaga. Lo que vienen a ser tres horas y media o cuatro al chup-chup cochinero.

6 Después de esto, abrimos la olla y retiramos los trozos de carne del caldo. Colamos éste último y lo dejamos reducir a fuego lento hasta dejarlo en un litro aproximadamente. Incorporamos la mantequilla en trozos pequeños y volvemos a introducir el rabo (esta frase se las trae, ¿eh?) y continuamos su cocción unos 50 minutos más a fuego muy lento, de manera que la carne se vaya abrillantando y la salsa espesándose.

“Es importante reseñar que este guiso, como muchos otros de carne, hay que llevarlo a cabo manteniendo el punto de ebullición muy bajo, para que apenas se perciba un leve borboteo. Sólo así se mantendrá la melosidad de la carne”. Lo que os digo, poesía.

lunes, 25 de noviembre de 2013

SOBRE CIFRAS REDONDAS Y COSAS ASÍ (UN CONCURSO, HOYGAN!!!)

El típico ejemplo de comida redonda. Y de diseño gráfico hecho con un compás.

Como sabréis los que seguís (qué poco me gusta el término) a M. Cocotte por féisbuc o twister, el otro día el blog llegó a las 180000 visitas. Da subidón saber que hay tanta gente que lee esto. Y más aún, que incluso lo sigue con cierta regularidad, lo que teniendo en cuenta lo irregular que soy yo es un mérito. Como me parecen un montón de visitas (casi el doble de habitantes que tiene la ciudad en la que vivo), me ha parecido buena idea hacer un concurso. Así participáis, nos reímos un poco y uno de vosotros se lleva un premio. No está mal, ¿no?


El premio lo pone Ibili. Desde el día en que descubrí su cuenta en twitter hemos tenido buena sintonía y la verdad es que se han enrollado bastante. Simplemente les conté lo que quería hacer y ellos me ofrecieron unos regalitos para vosotros que no están nada mal: Dos sartenes ecológicas, un guardatomates, un guardacebollas y y un guardalimones (¿será una solución a lo de convivir con el típico limón seco en nuestras neveras?), un embudo especialmente diseñado para el reciclaje de aceite que es LO MÁS, un prensalatas para las de refrescos (porque yo sé que vosotros no sois de tener sesenta latas de cerveza en casa, que lo sé yo) y un eliminagrasas que sirve para quitar el aceitazo de esos guisos que os manda la suegra en un tupper del chino.

Para que hos hagáis una dea, éstos son los premios del concurso:



Como veréis, van muy en la línea de cocinar en casa y un poco hilando con el tema de la entrada del calendario de productos de otoño.

Además, han tenido el buen gusto de no pedirme a cambio nada en el sentido de: “di esto de nosotros”, publica tantas entradas, pon un enlace a nuestra web… Y por eso mismo he decidido hacerlo.

Me alegro de que sean ellos los que patrocinen el concurso por varios motivos:

1.- Uso sus productos habitualmente (así -de memoria- tengo en la rasqueta del pan, la manga pastelera, moldes de silicona, las tablitas niveladoras para amasar galletas –geniales, porque son de plástico y se meten en el lavavajillas-, un montón de cortapastas, sellos para hacer galletas con relieve, el termómetro de horno –este es de Lacor, que es la parte “para profesionales” de la empresa-,… Y seguro que si voy y miro hay más). Y me parecen buenos, claro. Algunos como el embudo para el aceite me parecen simplemente geniales. Ese me lo compro en cuanto lo vea.

2.- Es fácil encontrarlos porque distribuyen a ferreterías, supermercados y sitios así de reales. No hace falta que los compréis por Internet (yo mismo no soy muy de comprar así) y te los manden desde el quinto pino. Lo tienes en tu barrio, seguro (si lo tengo yo…). Los miras, los tocas y si te convencen te los compras. Y,

3.- Son de aquí. De Bergara, pasa ser concreto. Tienen unos robots geniales con los que hacen sartenes y soy muy fan de los robots, así en general. (Ahora en serio, prometo preguntar cuántas cosas fabrican aquí y cuantas fuera de España). Ah y Aitziber –la responsable de que os llegue el premio- tiene un corte de pelo fascinante. Muy loco. Lo podéis ver en este enlace XD.

En cuanto al concurso en sí, se nos ha ocurrido -no hablo en plural mayestático, es que se nos ocurrió a Mme. Cocotte y a mí- que al hilo de la conjunción astral de cifras redondas (180000 visitas en el blog y 2700 seguidores en twitter), sea sobre de comida redonda (somos pura chispa, lo sé). Vosotros nos decís cuál es vuestra receta más redonda –real o metafóricamente hablando- y los miembros de la familia Cocotte evaluaremos las respuestas y emitiremos un fallo inapelable. Me gusta, porque suena a cosa seria y antigua.

La cosa va a funcionar así:


BASES DEL PRIMER CONCURSO DE RECETAS REDONDAS


1.- Dinos cuál es la tu receta más redonda ya sea física o metafóricamente hablando. Mándamos la receta junto con una explicación de por qué lo es (con un poco de gracia, no me vayas a decir: "a mis suegro le gusta mucho" y ya está) junto con una foto -para que podamos poner algo en la entrada del viernes- al email del blog: monsieurcocotte@gmail.com. No hace falta que le des al “me gusta” ni que te hagas seguidor ni nada. Eso es cosa tuya. Si tienes un blog, basta con que nos envíes un enlace a tu entrada y ya te robamos la foto nosotros. Total, te la van a mangar tarde o temprano…

2.- La fecha límite de envío serán las 23:59:59 del 28 de noviembre de 2013. En algún momento hay que cortar.

3.- El Gran Jurado del Primer Concurso de Recetas Redondas estará formado por Mme. Cocotte, M. Cocotte y frère Cocotte si somos capaces de liarle. En ningún caso formarán parte del jurado Valentina y Rodolfo, nuestros periquitos, porque su criterio gastronómico es bastante errático.

4.- El fallo del Gran Jurado se hará público el viernes, 29 de noviembre, por la mañana. Por supuestísimo, será inapelable. Anda que no mola lo del absolutismo.

5.- El único ganador se llevará el lote de productos de menaje Ibili mencionado arriba.

Espero que os guste y que os animéis a participar. Un abrazo gordo. Al lío.

miércoles, 6 de junio de 2012

ENSALADA DE RÚCULA Y AGUACATE DEL #diadelaensalada.

De vez en cuando surge en twitter alguna convocatoria como ésta. Se trata de hacer algo a la vez, como aquello de la #megagalleta, de manera simpática y sin que medie ningún concurso. La verdad es que generalmente no me sumo porque uno siempre anda liado con mil cosas y tiendo a la molicie. Sin embargo, esta mañana, cuando @alimentARTE me ha animado un poco, he decidido que sí, que esta vez me apuntaba. Además, me apetecía publicar una entrada sencilla. Incluso la foto lo es: la he hecho con el móvil.

Además, me encantan las ensaladas. Las como todo el año y las hago sin ningún criterio. Dependiendo de la época puedo echarle lechugas, escarola, canónigos, rúcula, tomate, cebolla, maíz, soja, queso, pipas, manzana, piña, pasas, nueces, más queso, granada, pollo, aún más queso...

La de hoy, que ha servido para acompañar a unas salchichas cocidas en vino, es de las que más me apetecen últimamente. Las cantidades son variables, totalmente a nuestro gusto, e incluso podéis cambiar los ingredientes. Lo importante es disfrutar.

ENSALADA DE RÚCULA

Dificultad: para alérgicos al fuego.

Ingredientes (para 4 personas esta vez):

  • Rúcula.
  • 1 Aguacate maduro, salvo que nos guste comer madera.
  • 1 lata de atún.
  • Cebolla cruda picada.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Vinagre de Jerez (como La Paquera, sí).
  • Sal.

Preparación:

1 Mezclamos la rúcula, el aguacate cortado en láminas finas, el atún desmigado y la cebolla picada.

2 Aliñamos a nuestro gusto con aceite, vinage y sal. Removemos lo justo, no vaya a ser que en vez de ensalada comamos guacamole.

3 Nos comemos la ensalada. Y con esto acaba mi participación en el #diadelaensalada.

lunes, 21 de marzo de 2011

JOYEUX ANNIVERSAIRE, M. COCOTTE!!!





Como quien no quiere la cosa, hoy hace un año del primer post, digo entrada. Mi fabuloso -lo reconoce la familia tras el primer sorbo, no es chulería injustificada- limoncello. Y no, no acepto críticas! :D

Un año ya. El tiempo pasa rápido en buena compañía y la vuestra, amables lectores (este es el nombre que os he puesto en mi mente, copiándome sin rubor de Arantza), es de lo mejor.

Cuando empecé este blog lo hice “in media res” (vamos, sin una entrada de bienvenida ni nada parecido). No es que sea más antipático que la media de vosotros :P, más bien es que no tenía muy claro de qué iba a ir esto. En un principio se supone que el blog debía ser algo así como un cuaderno de recetas en internet. Un remedo del viejo recetario de nuestras madres, más o menos. Pero afortunadamente, y gracias a vosotros, ha ido evolucionando en un “aún-no-sé-qué” que me gusta bastante. Tan pronto se comparte una receta como un enlace sobre comida o música. O una idea, como el “Hornea por Japón”, que parece que está teniendo cierto éxito.

En fin hagamos un pequeño balance: un año de existencia blogueril, 44 entradas con esta (no me diréis que me pongo pesado, ¿eh?), 130 seguidores en Blogger, más de 60.000 visitas (muchas motivadas porque nos han sacado en Fagor Industrial y –sobre todo- en El Comidista. No se puede estar más agradecido), 454 fans en Facebook y 596 en Twitter. Como para no estar contento. Esto lo pongo porque considero el blog como una obra colectiva. Vale, soy yo quien se encarga de los textos, las fotografías y la elección (más o menos errática) de las recetas pero aquí cuentan mucho vuestros comentarios, sugerencias, ideas… Sin ir más lejos, que haya compartido la receta del pan básico (y adoptado como regalo para allegados) o que dispongamos de una panna cotta estupenda en casa es “culpa” de alguno de vosotros. O que publicase las magdalenas. Eso salió de una cena familiar. O que volviese a publicar cuando tenía esto bastante abandonado. Eso fue cosa de mi grupo de presión. O de que el otro día hiciese una superhamburquesa en casa. ¿Qué no la he publicado? Por supuesto que no. Cuelgo en el blog muuucho menos de lo que cocino (como cualquiera, ¿no?).

En fin, que como es el cumpleaños de M. Cocotte y estamos de fiesta he decidido escribir la entrada cero que nunca tuvimos. O algo así.

¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?
Por si no fue suficiente con la operación “salida del armario” que protagonicé en El Comidista, -con una foto en actitud faraónica que nadie comprendió-pretendo aclarar un par de cosas sobre el aquí presente. No demasiadas, por supuesto, para no acabar con el misterio.

Soy un cocinero casero. Uno más. La única diferencia es que yo voy y lo cuento todo. Como todos los hombres, vamos. Intento hacer comida al alcance de todo el mundo y explicarla lo más fácilmente que me es posible. Creo que eso lo habéis notado. Mi cocina también es muy sencilla (una placa vitrocerámica, un horno, un microondas y un frigorífico). Creo que lo más raro que tengo es una máquina de hacer pasta y una batidora con accesorio de varillas. Vamos, que si yo puedo hacerlo en casa, vosotros también.

La inspiración, que eso es importante. No sé si a lo mío se le puede llamar inspiración, pero encuentro cosas en libros, recetarios de revistas, paquetes de pasta, la tele, internet... Supongo que miro mucho.

Ah, (esto me lo habéis preguntado algunos) no gano dinero con esto. De hecho, ni siquiera recibo productos a cambio de hablar (bien) de ellos y esas cosas que se ven por ahí. Lo único que me ha llegado fueron unas botellas de vino para hacer una cibercata (pronto en esta misma pantalla) y una magdalena integral que me regaló mi panadera. Hasta los croissants de mantequilla me los tengo que pagar. Ah, y tampoco me mandasteis un jamón por mi cumpleaños. Eso no se me olvida, amables lectores ¬¬

No sé hacia dónde nos encaminaremos este año, pero por lo pronto la próxima entrada será una tortilla de patatas. Miedo me da, pero los que siguen la sección COCINILLA tienen que saber hacerla. ¿Qué es una merendola sin una tortilla? Una tristeza total y absoluta, sí.

Agradecido
Supongo que siempre lo supe, pero desde que trabajé en un museo soy muy consciente de una cosa: la originalidad está muy sobrevalorada. ¿Qué quiero decir con esto? Muy sencillo. Que M. Cocotte es deudor de otros blogs como Ondakin o Sirope de Alce. Me transmiten muy buen rollo (bueno, ahora Ondakin es El Comidista, claro).

Hay otros blogs que me influyen a la hora de publicar o –mucho más importante- en mi vida diaria. Hablo de: Lions and pancakes, El Monstruo de las Galletas, A mí lo que me gusta es cocinar, Tertúlia de Sabores, Webosfritos, Directo al paladar, Recetas de rechupete, Garbancita® - I+D en mi cocina, Gastroconversaciones, Con los cinco sentidos, Diario del Gourmet de Provincias y del Perro Gastrónomo, Comoju (El blog de Cova), Cocina para impostores, ¿Te quedas a cenar?, David de Jorge, Lorzagirl, El Mundo Today, A boire et à manger, Cisne Negro, Anita Cocinitas, Cartoon cooking, Chafardeando en la cocina, Cocinar para dos, Con delantal, El blog de Bertus, Holly -aprendiendo a cocinar-, La cocina de Lechuza, La receta de la felicidad, Madrid tiene miga, Mi cocina amateur, Mi cocina en Montreal, Mugaritz, Pecados del Monaguillo, Pepekitchen, Baixa gastronomía, Coses de Can Loi i altres herbes, Xocolata desfeta, La cuisine au piano, Un dimanche à la champagne, A scot in London, Cannelle et vanille, Joy of baking, Manjula's kitchen, Anice & Cannella, Food-o-grafia... Y sé que me dejo a gente. Prácticamente cada día encuentro algún blog que me guste. Los hay muy buenos por ahí. ¡Investigad!

Como decía, esos son algunos de los blogs que sigo y me influyen. Algunos te hacen pensar, otros te divierten, otros tienen recetas fabulosas, un reducido grupo logran mezclar todo eso... A los que los hacéis posible, ¡muchas gracias por los buenos ratos!

Contigo aprendí
Una de las cosas más interesantes del blog es que poco a poco aprendes un montón de cosas. Por no extendernos (aún más) intentaré resumir algunas: hay que santificar las fiestas, hacer la comida de cada una de ellas mola mucho; los buenos productos son fundamentales para ahcer buena comida, eso implica que a veces hay que andar con mil ojos (como en el caso del aceite de oliva, que no es lo mismo que el aceite de oliva virgen extra); compartir es vivir, vamos que mejor compartir una receta que andar pegándose porque te han copiado una foto (los cutres son los que lo hacen); la ecología, en su justa medida, está muy bien y puede hacer que comamos mejor (pero sigo pensando que mejor “no ecológico” y que esté bueno, que “ecológico” y que no sepa bien); que se puede hacer pan en casa, y que además se puede hacer buen pan; que cocinar implica que haya muchas primeras veces y no hay que tenerle miedo… Y supongo que dentro de un año habré aprendido más :-)

Para terminar -hoy no hay receta- me voy a celebrar el cumpleaños de M. Cocotte dándome un paseo al sol en esta tarde de comienzo de primavera, aunque no sea in anticipo.

Un abrazo a todos y gracias por un año genial.

martes, 15 de febrero de 2011

LA #MEGAGALLETA QUE LLEGÓ DEL ESPACIO




Todo empezó el otro día, cuando a @Pintxo –al que a partir de ahora llamaremos “El monstruo de la #megagalleta”- se le ocurrió lanzar al viento la idea de versionar una receta que había visto en 101 Cookbooks: una cookie gigante horneada en una sartén de hierro. Sí, yo también me pregunto dónde hará esta gente la tortilla de patatas.

Pues bien, como somos unos locos de la comida que no tenemos bastante con preparar suculentas cenas de San Valentín, comidas de cumpleaños o galletas para vender, un montón de twitteros cocineros respondimos que sí, que nos molaría preparar una galleta de las que desayuna Hulk y publicarlas en el blog hoy, 15 de febrero, proclamado “Día Mundial de la Megagalleta”. Me gustó porque no es un concurso –me suelen aburrir- y no hay otro premio que pasarlo bien, hacer piña y tener algo con lo que acompañar el café de media mañana. Bueno, teniendo en cuenta el tamaño del bicho (dicen que algunos de los participantes han tenido que atrancar las puertas de sus cocinas porque les daba miedo que la #megagalleta les atacase en pleno sueño o se comiese a su perro), puedes acompañar cafés durante dos semanas.

Mi versión lleva harina de trigo normal (la que tenía en casa), no integral como pide la receta, chocolate negro (70% de cacao) y nueces de macadamia porque en la tienda no había pacanas. Si queréis la receta original en magnífico castellano, la tenéis en El Comidista.

Un abrazo, me voy a por un trozo de galleta y dos litros de leche :D


MEGAGALLETA DE CHOCOLATE NEGRO Y NUECES DE MACADAMIA

Dificultad: técnicamente ninguna, pero hay que estar fuerte para amasar todo eso.

Ingredientes (para 1 si eres como un troll. Esto pesa kilo y cuarto al salir del horno):

  • 380 g de harina de trigo.
  • 1 cucharadita y media de levadura en polvo (como medio sobre de Royal).
  • 1 cucharadita de bicarbonato sódico.
  • 1 cucharadita y media de sal.
  • 225 g de mantequilla cortada en cubitos de 1 cm. de lado (sí, soy un tiquismiquis, como si no lo supiéseis ya XD ) y un poco más para engrasar el molde.
  • 140 g de azúcar moreno.
  • 200 g de azúcar blanquilla.
  • 2 huevos grandes (en más de un sentido).
  • 1 vaina de vainilla.
  • 100 g de nueces de macadamia.
  • 125 de chocolate (70% de cacao).
Preparación:

1 Precalentamos el horno a 175ºC con una rejilla en medio. Engrasamos un molde de entre 25 y 28 cm. de diámetro. Es importante que sea alto, también.

2 Ponemos la harina, la levadura, el bicarbonato y la sal en un bol grande.

3 En otro bol grande, mezclamos el azúcar y la mantequilla, que podemos ablandar a media potencia en el microondas. Añadimos los huevos de uno en uno con la espátula. Incorporamos el contenido de la vainilla abriéndola longitudinalmente y raspando su interior. Agregamos la harina poco a poco y mezclamos suavemente lo justo para obtener una masa homogénea. Rebañamos cuidadosamente los laterales y el fondo.

4 Añadimos la mayor parte del chocolate picado a la masa (como 75 g) y las nueces de macadamia picadas o aplastadas con el cuchillo, mezclando lo justo para que se incorpore. Dejamos reposar la masa unos minutos. Despues, la repartimos en el molde espolvoreando el resto del chocolate picado más grueso y presionando levemente las pepitas para que se incrusten en la masa.

5 Horneamos entre 35 y 45 minutos, o hasta que la masa esté dorada en el borde y se haya solidificado en el centro. Entonces la sacaremos del horno y dejaremos que se enfríe un poco antes de cortar la galleta en trozoz como nos apetezca.

Y ahora, a hincarle el diente!



domingo, 10 de octubre de 2010

"... Y TÚ PARTIRÁS".

Ya es oficial. Se acabó lo que se daba. Me refiero al verano, claro. La costumbre en Talavera-sur-Mer es que sea la Feria de San Mateo, que no el devenir solar, quien marque el momento. Se acaba la fiesta, los pulpeiros recogen sus trastos de pulpear (sí, los hay por todas partes, amigos, no sólo en la húmeda Galicia) y el señor alcalde da la orden de que los operarios distribuyan hojas secas por toda la ciudad. Lo de la lluvia, el frío y los charcos ya es cosa de la Naturaleza.

En realidad, yo no soy muy de ferias. Salvo que me guste algún concierto, no suelo pasar por allí. Tengo por costumbre comprar unas almendras garrapiñadas (es algo heredado de mi padre y que he establecido como tradición o casi), pero es muy inusual que haga parada en alguna caseta. Ni cañas, ni pinchos ni nada de nada. Supongo que, como a muchos paisanos, me gusta más ir a los sitios habituales, que en estos días se encuentran más despejados. Aunque tampoco salgo mucho últimamente, para qué engañarnos.

Al grano. Llega el otoño, que personalmente me gusta mucho más que el tórrido y agobiante verano. Hace menos calor, llueve un poco, dan más ganas de cocinar (al menos a mí), hay castañas y granadas, se puede salir a la calle después de comer y no a las diez de las noche...

Para celebrar tan magno acontecimiento decidimos que lo mejor era preparar una pequeña cena en la maison Cocotte. Y toda cena organizada, por muy ligera que uno pretenda que sea, debe tener un menú. Éste, en esta ocasión:


Cena "El final del verano llegó", 2010.

Menú

Crema fría de pimientos del piquillo.
Sándwiches de queso y rúcula.
Sándwiches de salmón con huevo.

Sangría de cítricos.

Helado de turrón.


Sí, sencillito pero resultón. Una crema de verdura (estuvo en un tris de ser un gazpacho), unos sándwiches algo más elaborados que el típico mixto y de postre, un helado cortesía de “El Polo Norte”, que – con ese nombre de tebeo de Mortadelo y Filemón, sí - es el sitio donde uno se come los helados de inicio y fin del verano desde que el mundo es mundo (para uno, claro). Un pequeño negocio familiar donde los elaboran helados desde hace unos sesenta años o así y que forma parte de la pequeña historia local.

En cuanto a lo demás, los emparedados -me encanta esa palabra, lo acabo de descubrir- sirven para que no se te suba toda la sangría de golpe. Otro día os cuento cosas sobre mi relación con ellos, con Madrid, el Rodilla de Moncloa…

Ahora las recetas, que si no esto se alarga. Un abrazo.


CREMA FRÍA DE PIMIENTOS DEL PIQUILLO

Dificultad:Todo el menú se hace en modo "cocinero novato"-on.

Ingredientes (3 personas. Por motivos matemáticos, ya veréis).
  • 25 g. de mantequilla.
  • 25 g. de harina.
  • 1/2 litro de leche.
  • 5 pimientos del piquillo asados.
  • Cebollino picado (esto es al gusto de cada uno).
  • Sal.
Preparación:

1Derretimos la mantequilla. Añadimos la harina y la rehogamos, Incorporamos las leche lo cocemos unos minutos más. Cinco o así.

2Añadimos los pimientos escurridos a la preparación anterior.

3Lo trituramos hasta obtener una crema homogénea. Lo colamos. Ahora que ya está lista la dejamos enfriar. Se puede servir fría o también tibia. Al hacerlo, podemos espolvorear cebollino picado finamente.

Truco: le podemos añadir una pizca de pimienta de cayena. Pero una pizca. Que luego os creeréis que os miran con arrobo y no es eso, es el picante.

***

SÁNDWICHES DE SALMÓN CON HUEVO

Ingredientes (Para 3 unidades. 6 una vez cortados al bies).
  • 6 lonchas de salmón ahumado.
  • 1 huevo.
  • 1/2 dl. de aceite de oliva virgen extra.
  • 1 cucharada de eneldo picado.
  • 1 cucharada de mostaza en grano.
  • Sal.
  • Pan de molde sin corteza.
Preparación:

1Cocemos el huevo durante 10 minutos. Lo pelamos y lo picamos finamente.

2Lo mezclamos con el aceite, el eneldo picado, la mostaza y una pizca de sal.

3Montamos los sándwiches con la mezcla y el salmón. Los cortamos por la mitad (porque todo el mundo sabe que los sándwiches están más ricos si tienen forma triangular) y listo.

***

SÁNDWICHES DE QUESO Y RÚCULA

Ingredientes (Para 3 unidades, también).
  • 150 g. de queso fresco.
  • Rúcula (al gusto).
  • Pasas sin pepitas (también al gusto).
  • Pan de molde sin corteza.
Preparación:

1Picamos la rúcula tanto como podamos. Se la añadimos al queso fresco y lo batimos hasta que esté distribuída uniformemente. Añadimos las pasas, éstas sin picar, y lo volvemos a remover todo. Cuando consideremos que la mezcla está a nuestro gusto, la tapamos con film –por ejemplo- y la dejamos reposar en la nevera una media hora o así. El objetivo de esto es que las pasas cojan algo de humedad y resulten más blandas al hincarle el diente. O los dientes, si tenéis más de uno.

2Pasado ese tiempo, untamos la mezcla en el pan y cortamos en diagonal, obteniendo unos triángulos rectángulos en los que a^2 = b^2 + c^2 XD

***

SANGRÍA DE CÍTRICOS (DE MARTÍN BERASATEGUI)

Ingredientes:
  • 1 botella de vino tinto del año.
  • 2 cucharadas de azúcar.
  • 1 naranja y 1 limón cortados en pedazos gruesos.
  • El zumo de 1 naranja y el de 1 limón (yo echaría el de medio limón).
  • 3 dl. de moscatel de buena calidad.
  • Hielos.
Preparación:
"En una jarra hermosa, vaciamos la botella de vino. Añadimos los trozos de naranja y limón y muchos hielos, machacando el conjunto con una cuchara de madera. A continuación, añadimos el azúcar y los zumos de naranja y limón y dejamos que la mezcla macere unos minutos. Pasado este tiempo, añadimos el moscatel, damos unas vueltas enérgicas y listo”.

Cocina en casa con Martín Berasategui. Ed. El País Aguilar, 2009.



sábado, 31 de julio de 2010

ESPLENDOR EN LA HIERBA – VII TAPAS&BLOGS


Madrid. Una tarde de Julio. Un picnic. Parece una idea bastante loca, ¿a que sí? Yo también lo pensaba. Y lo sigo pensando, la verdad.

Todo surgió de los organizadores del Tapas&Blogs, una quedada de gastrobloggers (toma vocablo) que se celebra mensualmente en la capital. Para celebrar la continuidad del proyecto, la llegada del verano, la amistad y otras cien mil cosas, decidieron que lo mejor era que montásemos un picnic al que podríamos llevar algo cocinado por nosotros –para demostrar que somos capaces de hacerlo, y no unos malditos copiatextos y plagiafotos, supongo- y, además, también nos podían acompañar amigos, parejas, hijos,... Esto era para convencerles de que no somos locos peligrosos ni realizamos aquelarres en noches plenilunadas. En eso fallamos en cuanto aparecieron las viandas y en vez de atacarlas tenedor en ristre, como hubiese sido natural, nos pusimos a hacerles fotos. Se les veía en las caras sus pensamientos: “si es que no están bien, si es que no están bien”.

Yo ya sabía del Tapas&Blogs a través de otros locos de la comida que he conocido gracias al blog, al señor caralibro y al pajarico, pero entre horarios de bus, los propios del evento (que suele ser más bien nocturno) y la necesidad de quedarme en una bonita pensión, barata pero limpia... Pues no me veía. Así que me quedé con las ganas de conocer a Mario Sandoval y su restaurante, la verdad. Una lástima.

Sin embargo, esta vez se dio la clásica combinación de factores favorables y además me presionaron un poco (bendita presión), así que me vi un sábado, después de comer, subido a una sepulvedana (ese era el nombre de la antigua empresa de autocares que comunicó Talavera-sur-mer con Madrid durante años) con mi lata de galletas de mantequilla bajo el brazo, como un moderno Paco Martínez Soria, para qué engañarse. Y porque no tenía una gallina a mano.

Cuando llegamos nos metimos en el metro (ese que dicen que vuela, pero en realidad va bajo tierra) y tras un pequeño viaje salimos por una estación (me da un poco de miedo llamarlas “bocas”) hecha a lo moderno, en hormigón labrado del bueno. Después de dar unas cuantas vueltas por un bonito y soleado barrio popular de la capital, llegamos al punto señalado por la organización. Como era de esperar, no había nadie.

Así que nos pusimos el disfraz de exploradores y dimos una vuelta por ese pinar reseco que es la Dehesa de la Villa. Por cierto, que dehesa más extraa. Ni encinas, ni cerditos ibéricos ni nada. Sólo hierba calcinada por el sol de julio. El hecho es que al final encontramos a un pequeño grupo de gente rara con cara de comilones, digo de gourmets :$

Poco a poco, empezó a llegar más gente y –tras la inicial ensalada de nervios- aparecieron caras conocidas, fueron fluyendo las charlas, las sonrisas, los mojitos de Minues… Y me fui dando cuenta de algunas cosas.

A saber: que esta gente es más maja aún en persona que vía teclado y eso que algunos ya parecen de la familia (me fastidia muchísimo que no pude hablar con todo el mundo, en serio, pero me tenía que volver pronto para no perder el bus de vuelta), que Anita no es tan pequeña como podrías pensar (y tiene una bonita sonrisa), que a los gallegos les gustan los pulpos de un modo preocupante, que algunas se ponen los cubiertos (chinos, eso sí) por montera, que es difícil ser bilingüe, que en toda reunión madrileña hay mucha gente “de fuera” (eso de que Madrid es una ciudad mucho más abierta y amable de lo que algunos piensan, ya lo sabía), que la nobleza viaja en zeppelín (además de ser unos tipos encantadores), que los mejores platos para llevar a una merienda suelen ser los más sencillo (¿nadie va a hablar de la cecina de Montse? ¿Y de la sobrasada vieja de Chis?), que mis galletas les gustaron a los niños... Creo que ya está bien, ¿no? Para que os hagáis una idea, ¡mirad las fotos! (Esa de arriba, en concreto, es de Anna).

En cuanto a la comida, que estaría bien hablar un poco de ella, mucha variedad. Sobre los manteles a cuadros -qué típico- se vieron desde tortillas de patata hasta cebiche y comida japonesa, sin olvidarnos de la sobrasada de Chis (es que me entusiasmó, en serio), la cecina de Montse o la patatera de Rafa. Y de postre… Pues Ana y Víctor se presentaron con unas magníficas -y libres de gluten- galletas mediterráneas; Laura y Luisete, con magdalenas con pepitas de chocolate Kuna Yala; Marta, con sus mil millones de copas de crema de mascarpone con cerezas en compota; Alfonso, con una riquísima tarta de nutella y el que suscribe llevó una lata de cookies de chocolate blanco y nueces, rebosantes de mantequilla. Los golosos somos así.

Ah, por primera vez el Tapas&Blogs tenía un patrocinador. La gente de Sandwich Léger llevó un montón de sándwiches de todos los sabores posibles (todas esas cajas que aparecen por las fotos). También aportaron la bebida, que si no la comida no pasa. Celina Lozano, de Celina Catering, se lo curró llevando tortillas (¿qué es una merienda sin tortillas, eh?) y creo que algún postre. Es que no lo podía probar todo, que uno tiene un límite.

Demasiado rápido, como pasan las cosas buenas, llegó la hora de irse. Un poco pronto, pero gracias a que los señores propietarios de la línea de bus decidieron hace no demasiado que la última posibilidad se salir hacia Talavera-sur-mer era a las diez de la noche (que eso es al final de la tarde en el estío castellano) uno tuvo que abandonar la fiesta a las ocho y media. Una hora indecente, lo sé.

De manera que me quedé sin hablar con algunos, habiendo saludado tan sólo a gente con la que uno charla prácticamente todos los días, sin haber podido escucharles (a alguna, en concreto, creo que le pude escuchar dos o tres palabras). En fin, ¡que habrá que repetir en otoño!

Cuando llegué a casa, un poco cansado, aún mantenía la sonrisa.


Les images:
Para que os hagáis una idea de cómo fue todo, os dejo algunos enlaces con fotos de tan magno acontecimiento hechas por algunos de los asistentes:

- Anna,
- Andoni,
- Alejandra,
- Fiona,
- Lau,
- Luisete
- Tapas&Blogs,
- y, por supuesto, las mías aquí.

* Si queréis que vuestra galería se pueda visitar desde aquí, mandadme un mensaje y edito la entrada.


Les recettes:
También quería compartir con vosotros las recetas de los platos que llevaron los bloggers al picnic. No están todas aún. Espero poder ofreceros más en unos días.

- Alfonso, llevó una fabulosa tarta de chocolate y Nutella;
- Ana y Víctor, llevaron rollitos de ensalada campera, empanada de atún y galletas mediterraneas;
- Ana, triángulos de queso feta y Coronation Chicken;
- Belén, Vichyssoise para más de dos;
- Damián (resulta que somos primos!), una mousse de salmón con muy buena pinta;
- Daniel y su familia (un saludo a Alma, la recién nacida y a Oriol),empanada de bacalao con pasas;
- Loreto, cebiche criollo de gambas;
- Luisete, Laura (y el pequeño Eric, uno de los protagonistas de la reunión) onigiri y magdalenas con pepitas de chocolate de Kuna Yala;
- Marta, con sus copas de mascarpone;
- Miquel, fue otra estrella con sus mojitos,
- Montse, cecina y patatas con alioli (esas no las vi);
- Paco, empanadillas de sobrasada y miel;
- Rafa, morcilla patatera, bonito en escabeche y pan de Mie;
- Sofía, pastel de pollo y quiche lorraine;
- por último, yo llevé una lata de cookies de chocolate blanco y nueces. Es esta receta, cambiando ingredientes.

* Igualmente, si no estáis y queréis estar, basta con decirlo.

Un abrazo a todos.

martes, 18 de mayo de 2010

GRACIAS (Y DE POSTRE, UN BIZCOCHO)


Esta es la tercera vez que intento empezar el post. A ver si soy capaz :P

Entre unas cosas y otras (leer, charlar, escuchar canciones de Emilio el Moro, ver documentales y cosas así) hace unos días que no publico nada, pero eso no quiere decir que os tenga olvidados. Todo lo contrario.

Durante este tiempo han pasado un montón de cosas: he conocido a gente maja, he estado de reformas en el blog (la primera en la que no he sentido deseos homicidas, ya os contaré otro día la historia de la de mi casa), he cocinado, he dedicado algunos ratos a trastear con el twitter... Pero sobre todo, me habéis dado qué pensar. Y es que resulta que las visitas a Monsieur Cocotte han superado las 500, que para páginas de empresas, expertos en SEO y cosas así será una caca, pero siendo esta una página personal y sin tener 1.000.000 de amigos en el facebook ni nada así, me parece una pasada. Así que estoy de un humor a prueba de trinitolueno.

Es que te alegra, para qué nos vamos a engañar. Y te hace pensar, claro. No soy famoso, ni tengo ningún interés comercial en esto. Bueno, eso ahora, porque… ¡a lo mejor mañana me hago rico y famoso! (en cuyo caso me volveré un estúpido y dejare de hablarme con todos vosotros, por supuesto). Vale, vale. Vuelvo al tema. Los que me conocéis personalmente lo sabéis de sobra. Tan sólo una soy persona (casi)normal, con una relación normal con la comida (bueno, eso a lo mejor no, que me entusiasmo fácilmente y tiendo a ser goloso y comilón). Me gusta cocinar y saber lo que como. Y quiero que sea lo mejor y más sano posible, aunque tal vez nunca pruebe el buey de Kobe. En cuanto a las recetas... Pues por ahora tengo bastante con la cocina tradicional. A lo mejor con algún toque "Telva", pero cocino en casa con vitrocerámica y horno. ¡Yo tampoco tengo cocina espacial! :P

Bueno, q me lío como siempre (alguien -Noe- me dijo el otro día que tengo tendencia a la "disolucion mental"). Me gustaría agradeceros a todos vuestras visitas y la colaboración. A los más cercanos -que sois quienes más me sufrís-, a los amigos de Internet (Ali y Melissa, siempre ahí), a Ana María con la promesa de que haré su leche asada gomera, a mis comentadoras oficiales (Noe, que siempre me lee; Belén, de Cocinar para dos, Sonia de L'Exquisit, Ana, de A las 3 de la tarde y Arantza, del exquisito Sirope de alce). No se me olvidan los amigos de blogspot ni del face (mención especial a Anna Mayer, que es una inspiración) y a los nuevos del twitter, aunque a algunos no se les entienda casi nada (nota mental: encontrar un traductor de euskera).

En fin, dejémonos de sentimentalismo, que esto no se repetirá hasta el día que tengamos 5000 visitas, por lo menos.

Para celebrar tan magno acontecimiento, he decidido postear el famosísimo bizcocho de leche condensada. En realidad, todos los postres que llevan leche condensada son famosísimos entre los golosos del orbe entero. Porque, para qué engañarnos, ¿alguno de los de nuestra cofradía se resiste a meter el dedo en esa maravilla de color crema? Y que no nos pille el calentón con la cuchara en la mano, que no seremos capaces de parar hasta que se vea la lata. Tan dulce que casi quema. Qué buena, ¿verdad?

La receta, la encontré en el blog de Trota, Food & Cook, que es una pasada tanto por sus recetas como por sus fotos. Además, tiene publicada una receta de leche condensada casera. Si no lo conocíais, ya estáis visitándolo.

Un abrazo, majos.
M. Cocotte.



BIZCOCHO DE LECHE CONDENSADA

Dificultad:
Cero.

Ingredientes:
  • 120 gr. de harina con levadura (o un sobre de levadura y hasta llegar a los 120 g., de harina XD ).
  • 4 huevos.
  • 1 lata pequeña de leche condensada (de las de 395 g). Si la queréis hacer vosotros, pinchad aquí.
  • 50 g. de mantequilla. No de margarina. Ni de Tulipán. DE MANTEQUILA.

Preparación:


1 Derretimos la mantequilla en el microondas y la dejamos enfriar.

2 Ponemos en un bol la leche condensada y le añadimos los huevos de uno en uno, batiendo bien después de cada adición. A continuación añadimos la mantequilla y batimos de nuevo hasta conseguir que se integre perfectamente. Después vertemos la harina y batimos hasta que no nos queden grumos.

3 Engrasamos el molde donde lo vayamos a poner, vertemos la masa en el molde y lo introducimos en el horno, precalentado a 185º, durante 30 minutos o hasta que pinchéis con una aguja y salga limpia.

Una cosa. Como nos advierte Trota en su blog, éste es un bizcocho para hacer en un molde pequeño, de esto modo conseguirá la altura necesaria para disfrutar su esponjosidad. Los moldes idóneos para conseguir una buena altura serian de 20 cm. sin es redondo y de 22x8 si es de los alargados, que es el que ella usa (¡eh, ese también es el mío!).


jueves, 22 de abril de 2010

DÍA DE LA TIERRA



Gracias a Arantza, que hace mil cosas bien. Entre ellas, cocinar y este cartel :D