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lunes, 10 de noviembre de 2014

UN NUEVO AMANECER


Queridos lectores:

Esta es una entrada en un tanto especial. Desde el principio, he intentado que este blog fuese algo más que un simple recetario. Eso me parecía soso y aburrido, así que decidí crear esa especie de realidad alternativa que es M. Cocotte. Él soy yo y yo soy él, pero solo en parte. Lo podríamos llamar autoficción o como os dé la gana. Para ambos la comida es importante (para mí es fundamental, ya que soy humano y tengo una serie de necesidades alimenticias que cubrir).

El caso es que, como ya habréis visto, hace mucho que no publico una entrada y creo que os debo una explicación a todos los que os pasáis por aquí de vez en cuando. No sabéis cómo os agradezco vuestra presencia. El blog es una de las cosas más satisfactorias que he hecho y todo es gracias a vosotros.

Empecé con esto ya hace bastante –cómo pasa el tiempo, coñe– y aunque no tengo millones de visitas ni me gano la vida con él (en realidad ahora simplemente no me gano la vida) hay un número bastante alto de lectores diarios. La idea era tener un sitio donde aunar dos de las cosas que más me gustan: la comida y escribir. Sí, yo también tengo un pasado de escritor de relatos malos y de poemas horribles. Y no os voy a dar la tabarra con ellos porque soy un caballero. También me gusta la música, el cine y cosas más normales. Bueno, y algunas otras no tanto.

Como siempre, ya me estoy yendo por las ramas. Lo que os quería decir es que si no he escrito en todo este tempo es porque no he podido. Mi vida ha sufrido algunos movimientos sísmicos y ha cambiado bastante. Para llevarlo al terreno de M. Cocotte, podríamos decir que la maison Cocotte ha sido desmantelada, y que ahora nuestro bigotudo amigo cocina en un sitio mucho más pequeño. Algo así como una cabaña en medio del monte. Vamos, que Mme. y M. Cocotte han acordado lo que en lenguaje real se denomina un “cese temporal de la convivencia” (¿sabéis la de años que llevo deseando meter esto en algún texto?) . Sólo que éste no ha sido temporal.

Como ya sabéis los lectores habituales del blog, en realidad soy increíblemente alérgico a hablar de mi vida personal. No creo que tenga cabida aquí ni en ninguna otra parte. No soy famoso ni creo que eso, aún en el caso de que algún día lo sea, tenga el mínimo interés para nadie. Os lo digo porque quiero que sepáis que ha sido un proceso largo y doloroso durante el que no he tenido ninguna gana de escribir y muy pocas de cocinar. Eso sí, me he acordado montones de veces del libro de cocina más triste del mundo.

Pero afortunadamente la vida no es sólo oscuridad (al menos la vida de los que no somos topos) y he tenido la suerte de contar con gente que me ha ayudado mucho durante este tiempo. No les nombraré pero ellos saben quiénes son. Y vosotros también lo sabríais si estuvierais más atentos al instagram.

En fin, todo esto era para deciros que el blog no ha muerto, que voy a ir publicando las cosas que me interesen como siempre, que dudo mucho que me encamine hacia el lado egoblogger de la vida, que estoy vivo y que nada de lo expuesto anteriormente va en plan dar lástima ni falta que le hace. ¡Y que os pongáis a cocinar!

Un abrazo,
J. M. Serrano
(editor/chico de los cafés de este su blog)

jueves, 9 de enero de 2014

À LA TÉLÉ (DONDE M. COCOTTE SE DA A CONOCER)

El 2013 ha sido una mierda de año un año complicado. Empezó bien, la verdad. Parecía que todo se iba a desarrollar con cierta normalidad esperanzadora pero como a la mitad comenzó a dar guerra. Afortunadamente, al final parece que va remontando, lo que no impide que uno se alegre de que haya extinguido como un dinosaurio al calor de un asteroide.


Eso me impidió escribir una entrada sobre esto (a veces el horno no está para bollos), pero no quiero dejarlo pasar. Forma parte del necesario repaso al año. Y éste es suave, pero en la tele se han pegado con ello desde antes de Navidad hasta el dos de enero. Daba miedo.

El caso es que una de las cosas más divertidas que me pasaron en el infausto 2013, fue lo de salir en la tele. Sí. Cocinando y todo, sí. Resulta que en la Radio-Televisión de Castilla-La Mancha (a los castellano-manchegos nos gustan los guiones, qué pasa) hay un programa de cocina –Miel sobre Hojuelas– al que invitan a cocineros profesionales con estrella, sin estrella y a gente que cocina en su casa, como yo. Los pobres estuvieron detrás de mí un montón de tiempo porque, como mi timidez está al borde de lo patológico, era muy reticente a ir por allí pero tengo que agradecer su empeño porque al final (spoiler) me lo pasé genial.

El caso es que al final me convencieron, y allá que fui. Que fuimos, porque me acompañó frère Cocotte, que es mi chofer en ocasiones porque en esta casa no creemos en los vehículos motorizados, aunque reconocemos que tienen su utilidad.


A la hora de elegir qué cocinar, la cosa fue así: ellos (en realidad fue María, de producción, que es la persona más amable y con más paciencia del orbe mundo) me propusieron que hiciese la horchata que tengo aquí, porque nunca se había hecho en el programa. Y como eso se tarda unos 30 milisegundos en preparar, había que cocinar algo más. El “algo más” resultó ser el pollo al chilindrón, que es más bien un pollo al pisto porque no lleva ni harina ni vino blanco ni es de origen aragonés ni nada, pero resultaba ser la receta más visitada del blog en ese momento. Eso dice mucho de vosotros, ¿lo sabíais?

La verdad es que me gustó la elección porque la horchata es de esas cosas ricas que te hacen pensar: “¿por qué no la hago más a menudo?” y el pollo es sencillo, barato, fácil de hacer y está bueno. Además ese día decidí hacerlo sólo con pechuga para preparar algo que cualquiera se puede llevar al trabajo y comerlo con un tenedor. Algunos pensaréis que es una bobada, pero no me parecía que llevar una receta superelaborada, en plan: “eh, que tengo un blog y vengo a petarlo”, fuese una buena idea. Una de las tendencias gastro del 2014 debería ser erradicar la tontuna de los blogs de cocina, pero va a ser complicado. Vamos, que pensé que si lo que quiero con este blog es animar a la gente a cocinar (y recopilar recetas, entretener y alguna cosa más, claro) no podía ir a hacer un croquembouche, ¿no? A veces tengo buenas ideas y todo.

En fin, que quedamos en que iría el 18 de febrero. En plan regalo de cumpleaños. (Veo que no lo sabíais: mi cumpleaños es el 16F. Acepto regalos en forma de jamones, caviar beluga o joyas antiguas).

Que te inviten a ir a la tele y más a cocinar –que por mucho que uno lo haga todos los días no es deja de ser una afición– es raro. Lo primero que piensas para quitarte presión es: “bueno, es la tele regional. No me va a ver tanta gente. Al menos, tanta gente que me conozca”. Porque al fin y al cabo, tienes un blog modesto y vives en una ciudad pequeña. Y usas un avatar en vez de un #selfie. Así te tranquilizas un poco.

Claro, que lo siguiente que piensas es: “bueno, tal vez lo vea alguno de mis vecinos. Y mi madre, claro. Y mis hermanos. Y mis tías. Y…”. Y en ese punto empiezas a ponerte nervioso. Mucho. Porque al final, supongo que a Lady Gaga también le pasará, lo que importa es lo que te diga tu gente. Y uno sabe que cuenta con el apoyo incondicional de Mme. Cocotte (ella es así) pero ¿y el resto? ¿Qué pasará cuando bajes a comprar el pan? Miedito.

Cuando llegamos a la tele, que está en Toledo, a tomar por saco muy lejos del centro, nos recibió una de las productoras del programa (que por lo que pude intuir son las que se encargan de que el programa se convierta en algo real) y nos llevó a una pequeña sala de espera. Como yo sé que en la tele está todo lleno de cámaras ocultas y a la mínima te hacen un Lydia Lozano, ni me moví. Estuve todo el rato sentadito mientras esperábamos a que nos llamasen. Ni curioseé lo que había detrás de los sofás, ni levanté los cuadros, ni robé los ceniceros ni nada. Me porté superbién.

Al rato, volvió la productora y me llevó a maquillaje. Allí, tuve la experiencia más rara de los últimos años. Un jovencísimo maquillador brasileño me aplicó a conciencia una gruesa capa de color naranja que después me costó un imperio quitarme de encima. Aún no lo he superado, así que disculpad que no pueda hablar de ello.

De ahí me llevaron al plató: focos, presentaciones, una cocina de verdad y un frigorífico lleno de cosas (pensaba que en la tele todo iba a ser de pega y me sorprendió), un presentador muy majete, luces, cámaras, acción y... El resto lo podéis ver aquí:


(En realidad, me encantó la experiencia. Todo el equipo me trató genial. Tanto María como Paula –la verdadera responsable de que fuese al programa—fueron muy atentas conmigo. Alfonso Hevia, el altísimo presentador, es un tipo muy simpático logró que se evaporasen mis nervios (al rato de empezar, eh, no inmediatamente). Y tanto Dani Sousa como todos los demás del equipo técnico hicieron auténtica magia con “un tío soso ahí cortando pollo”. Hasta la encargada de la limpieza, cuyo nombre lamentablemente no recuerdo, era de lo más maja. Así no me extraña que les salga el programa que les sale”.

Por si os interesa, tenéis una pequeña galería de fotos en el féisbuc de M. Cocotte. Soy moy completo, lo sé).




sábado, 4 de enero de 2014

HOLANDA YA SE VE


Pues ya están aquí los Reyes. Y como cada año, os ha pillado el toro. Lo sé. Pero no os preocupéis, esta vez os voy a echar una mano con una selección de libros y cosas para cocinillas que os va a salvar. No digo que no os vayáis a agobiar, pisar, dar de codazos y esas cosas. Y más si vivís en mi querida Madriz. Digo que os voy a ayudar a evitar esa sensación de “tierra, trágame” que se tiene (esto solo es una hipótesis, no está basado PARA NADA en hechos reales) cuando tu cuñada aparece con ese regalo que no esperabas. Tu cuñada. La que sólo cena en Nochebuena pularda y come jamón del bueno. Esa, sí.



Libros
Este año hay una tremenda sobreabundancia de libros de cocina en las librerías. Especialmente de recetarios. Como los relacionados con programas de la tele ya tienen suficiente publicidad (masterchefs, topchefs y el canal Divinity en general), os voy a sugerir los que más me han gustado. Si eso no es un aviso de la total subjetividad de esta lista, no sé qué podría serlo.

Las recetas de la felicidad, de Sandra Mangas (Ed. El País Aguilar): le dediqué una entrada completa y sigo pensando que es un libro ideal para regalar o regalarse. Comida rica con una presentación sorprendente. Creatividad por todas partes. En casa ya hemos probado las galletas de jengibre, la crema de zanahoria y el postre de peras fue devorado en nochevieja. Y las que quedan. (16.90 €).

No más platos de mamá, de Marc Calstellví, Adrià Pifarré y Carlos Román (Ed. Plaza y Janés): me lo mandaron y aún no he comentado nada en el blog, pero creo que va a ser de los recetarios de los que más cosas incorpore al día a día de la maison. Es un libro moderno, lleno de historias, de diseño chulo y de gente joven (y guapa). Ah, las recetas son geniales, con una mezcla muy interesante entre comida típicamente española y de otros países. (19,90 €).

Pan casero, de Ibán Yarza (Ed. Larousse): estoy encantado con este libro. Ibán lleva muchísimo tiempo enseñando a hacer pan a la gente, tradujo a español el “Hecho a mano” de dan Lepard y acaba de hacer lo propio con “El pan”, de Jeffrey Hamelman. Además, es el responsable de El foro del pan y de La memoria del pan. Un enamorado, vaya. Si queréis empezar a hacer pan o si ya lo hacéis, pero queréis mejorar (y como yo, no os es posible acudir a uno de sus cursos), es EL LIBRO. Vale su peso en azafrán, por lo menos. Aprenderéis de todo, desde pan sin amasado a pan persa pasando por bollos de cardamomo, ensaimada, semlor (la bamba nórdica, para que os hagáis una idea) o... ¡Sorpresa!, roscón de Reyes. Que no todo van a ser hogazas. (15 €).

El rincón de Bea, de Bea Roque (Ed. Planeta): para los dos o tres que no lo sepáis, Bea tiene un blog especializado en repostería anglosajona. En él podéis encontrar tartas de queso, galletas decoradas, cupcakes, layer cakes, buntd cakes, brownies... Visto así, podíais pensar que hay mil como el suyo, pero la diferencia está en el conocimiento enciclopédico del tema que tiene Bea. Si os gusta este tipo de repostería, es vuestro libro. (16,90 €).

Webos fritos. Recetas para cada momento y Pan con webos fritos, de Susana Pérez y Jesús Cerezo (Ed. El País Aguilar): el primero es una reedición del “Recetas y momentos”. Lo tengo desde hace tiempo y me gustan muchas cosas de él. Son recetas que se pueden hacer en casa con facilidad, algunas pertenecen al recetario tradicional de mi región (ese morteruelo…) pero también hay muchas otras con presentaciones muy cuidadas, que os harán triunfar ante "ese" cuñado (el equivalente masculino de la de la pularda) y montones de consejos para que todo salga bien. Las recetas están muy bien explicadas (incluso hay una versión para usuarios de la Themomix)y las fotos de Jesús son buenísimas. Si no sois sus fans totales, estáis tardando. (32,90 €).

Además, Susana es una enamorada del pan. El segundo libro también me parece una buena opción para los que quieren aprender a hacerlo. Por lo que he visto (éste no lo tengo en casa pero lo ojeé hasta que llamaron al de seguridad), el libro empieza hablando de las herramientas necesarias para hacer pan, los ingredientes que hacen falta y contiene un pequeño ”diccionario panadero”. De ahí se pasa a hacer pan propiamente: panes básicos, integrales, con masa madre (prefermentos), panes de fiesta (stollen, panettone,... ), panes especialmente pensado para los niños... También hay masas para empanadas, cocas, y pizzas, un apartado para saber por qué ha salido mal vuestro pan (si os ha pasado eso) y recomendaciones sobre sitios de internet interesantes relacionados con este mundillo.

Un libro perfecto para gente que se inicia en el pan casero o con ganas de darle uso al horno (hay 80 recetas). Y encima es de pasta dura. (13,90 €).

El Pan: manual de técnicas y recetas de panadería, de Jeffrey Hamelman (Ed. Libros con Miga): por fin se ha editado en español este libro, famoso mundialmente y una auténtica biblia para los amantes del pan. Lo ha traducido Ibán Yarzam que dice de él: "Bread es mi manual de referencia favorito, el libro al que acudo cuando busco claridad e información fiable. Desde el año 2009 he leído, hojeado y comprado muchos otros libros de pan, decenas y decenas. Algunos muy técnicos, otros llenos de historias y panes maravillosos, pero Bread sigue siendo el libro que me llevo cuando sólo puedo llevar un libro".

Ha sido editado por Libros con Miga a través de crowfunding. Es un libro grande (casi 500 páginas) con tapa blanda reforzada, y está dividido en tres secciones: Ingredientes y Técnicas, Fórmulas y Panes Decorativos. No es el típico libro de pornfood panadero lleno de fotos suculentas (me encantan esos libros). Aquí vamos a encontrar sobre todo texto claro e ilustraciones explicativas. No es un libro tan básico como los anteriores, si no más bien para profundizar. (35 €).

Las recetas de Miel sobre Hojuelas, de Alfonso Hevia (Ed. Cuarto Centenario): la gente del programa de cocina Miel sobre Hojuelas, de la tele regional, ha editado un recetario con 90 de las más de 500 con las que cuentan. En él invitan a cocinar a todo tipo de gente, desde cocineros con estrellas Michelin hasta gente como yo que cocina en su casa, lo que ha dado como resultado un libro bastante ecléctico donde se pueden encontrar recetas sencillas, tradicionales y hasta modernuquis. Lo presentaron en Toledo el pasado 17 de diciembre, así que está casi caliente aún. Como alicientes especiales, el poder encontrar la aportación de la mayoría de blogueros cocineros de la región junto a auténticos cracks de los fogones como Adolfo Muñoz, Pepe Rodríguez o Iván Cerdeño. Contiene enlaces QR a los vídeos de las recetas, que están el el canal de Youtube del programa.

Por supuesto, la recomendación no tiene nada que ver con que una de las recetas sea el pollo al chilindrón de Mme. Cocotte ;) (20 €).

Trastos de cocina
A los cocineros caseros nos encantan los trastos. Es así. Casi tanto como los libros de cocina. Dentro de las cosas que he ido viendo por ahí, éstas me parecen chulas y no se van (demasiado) de madre. Además, he intentado que sean fáciles de encontrar.

Una cocotte (39,99 €): es el regalo perfecto si al destinatario le gusta el fuego lento, hacer pan y la cocina francesa. Si sois millonarios podéis comprar una Staub o una Le Creuset. En ese caso, recordarme que os pase mi dirección. Para las personas normales, Ikea tiene dos modelos de 3 y 5 litros de capacidad (que no serán lo mismo, por supuesto, pero ahí están).

Batidor manual (15 €): este artefacto es el hermano pequeño y canijo de la Kitchen Aid, el oscuro objeto de deseo de las malenis. Pero reconoceréis que es brillante y guay. Además, se puede guardar en un cajón sin problemas y os permitirá montar nata para “esas” fiestas, pillines ;)

Aceitera antigoteo (29,30 €): la aceitera ideada por Rafael Marquina en 1961 es uno de los grandes inventos españoles de todos los tiempos. La fabrica mobles114 y podéis comprarla en Vinçon, por ejemplo, aunque es un modelo muy copiado fácil de encontrar en cualquier ferretería.

Rallador de queso (29,95 €): el rallador de queso de Gefu es caro, de acuerdo, pero es una auténtica máquina de hacer copos de lo que queráis. El Ferrari de los ralladores. Chocolate, queso, ajo… Yo rallaría la mitad de mi despensa con eso. Lo podeís encontrar en Cookplanet.

Mortero de porcelana (12,15 €): es bonito, es chulo, es moderno y está de rebajas. Lo fabrica Vacu Vin y podéis encontrarlo en la web de imaginadeco.











Cosas que molan
Al final, lo realmente divertido de las navidades es compartir cosas con la gente a la que quieres. Eso puede implicar a más o menos personas, que a su vez pueden formar parte –o no– de tu familia biológica. Repito: lo realmente divertido de las navidades es compartir cosas con la gente a la que quieres. Por eso Mme. Cocotte y yo hemos pensado que esto también podría ser un buen regalo de Reyes:

Regalad un roscón: ya sabéis que en la maison somo muy fans del roscón de Reyes. Si queréis –y si os atrevéis, que al principio da respeto– podéis hacerlo vosotros. Aquí tenéis la receta que usamos en casa. Si no, compradlo. Id a vuestra pastelería de confianza o buscad en el super. Que sepamos, tanto en Hipercor como en Carrefour los hay rellenos de nata de verdad (huid del mix vegetal, por favor). Y acompañadlo con chocolate. Lo podéis encontrar hasta envasado. Mme. Cocotte recomienda generosas raciones del de Valor.

Invitad a vuestra gente a comer el día de Reyes: cocinar para mucha gente es un tanto agotador, pero muy satisfactorio. Si preparáis un asado lo tendréis resuelto con relativa facilidad. No os paséis mucho con el postre, que seguro que alguien trae roscón y chocolate para merendar.

Regala vino: id a la tienda que más os guste y preguntad. Estarán encantados de asesoraos. Ya veréis cómo encontráis un buen vino a buen precio.

Espero haberos ayudado un poco. ¡Y que Sus Majestades os colmen de presentes!

(Nota: todos los precios son orientativos y han sido obtenidos de las webs correspondientes).

viernes, 22 de noviembre de 2013

EL LIBRO DE SANDEEA

Anda que no mola no tener que hacer fotos para una entrada.

Un día estás respondiendo a los colegas en el facebook, escribiendo tontás en el twister, jugando al Angry Birds Star Wars II, leyendo blogs… Vamos, lo normal, dejando pasar el tiempo con tus chorradas, cuando alguien –más bien Sandra Mangas, aunque en casa la conocemos más por @SandeeA- te manda un mensaje y te pide tu dirección.

Al principio piensas que lo mismo es para hacerte un Bin Laden (aprovecho para saludar al becario de la CIA al que le ha tocado leer esta entrada), pero después decides confiar en el género humano y te dices: “p’adelante, Cocotte”, porque yo me llamo Cocotte en la intimidad cuando pienso en comida, y se la pasas. Y acto seguido te levantas a mirar si la verja de la maison sigue custodiada por nuestros siete rottweilers ligeramente hambrientos, claro.

Sandra es una amiga. Amiga de Internet afortunadamente, porque si viviésemos en la misma ciudad lo nuestro sería insufrible -que si mis galletas son mejores, que si me has copiado la crema de berros,… la típica competitividad entre cocineros caseros, ya se sabe-, pero buena amiga y buena gente. Además, ambos somos fanses de El Comidista y participamos en esa especie de grupo de apoyo a Mónica y a Mikel que es el grupo de las enfervorizadas, enfervs para los amigos. Para más inri, ella es la “MEgaP(residenta)” y yo “El Creador”. Vamos, que yo tan sólo tuve la idea fliz de darle a un botón y administro el grupo, que aunque esté formado por un buen montón de gente maja y talentosa –y a la vez bastante perturbada, para qué engañarnos- prácticamente se administra sólo. Da gusto. Ah, también lleva un blog. Lo mismo lo conocéis y todo: La receta de la felicidad.

Todo el rollo anterior es para avisar de que puede que no sea totalmente objetivo, pero si quisierais eso estaríais leyendo el “Larousse Gastronomique” u otra cosa seria, y no este (MAGNÍFICO) blog, supongo.

El libro me llegó unos días después a través de Amazon. Muy bien envuelto, protegidito y eso. Con su dedicatoria y todo, aunque no firmado. Eso me lo tuve que ganar yo yendo al Apocalipsis Maleni, pero eso lo colgaré en el fb de M. Cocotte como contenido exclusivo (sinergia!). Lo digo por si sois como yo y (casi) no compráis por Internet.

Como os decía, Sandra tiene uno de los blogs de cocina/comida/recetas más conocidos de Ejpaña. (¡Que fue el Premio Bitácoras 2012, despistaos!). Y los que le quedan, espero. Personalmente, me gustan muchas cosas de él. Cierto que su diseño es demasiado cuqui para mí, con sus topitos, sus colores pastel y esas maderitas por todas partes, pero hay que reconocer que las fotos son buenas tirando a muy buenas (me mata la envidia, maldita sea), que Sandra te contagia su buen humor en cuanto empiezas a leer y –lo más importante- que bajo esa presentación cuidada y “mona” sólo encuentras ingredientes sanos, comida de verdad y buenas ideas para hacer que eso que comes se convierta en algo divertido y sorprendente. Ni un frosting, ni un icing ni una goma xantana… Por si eso no fuese suficiente, encima es MUY creativa y sabe darle una vuelta a recetas de toda la vida (a ver si va a venir ahora alguien a inventar las galletas de mantequilla, la tortilla de patatas o la crema de calabaza) que con su toque –indudablemente lo tiene- parecen nuevas. Y si no, mirad los éclairs que acaba de compartir. Es lo que más admiro de ella #yoconfieso Y lo que más odio, es que saca la Bree Van De Kamp que hay en mí. Sí, todos tenemos nuestros secretos.


YO HE VENIDO A HABLAR DE MI LIBRO, DIGO DEL SUYO
El libro en sí me gustó mucho desde el primer momento. Es una edición muy cuidada. Ya sé. Parece un comentario un poco así. Pero es que cuando lo tienes en las manos por primera piensa: "qué bonito le ha salido, el jodío libro". Creo que me explico. Es en un segundo vistazo cuando caes en lo todo lo demás, pero primero ves todas esas presentaciones sorprendentes y te quedas loco. Son 176 páginas llenas de buenas recetas -ojo, que muchas (la mayoría de mis preferidas, por lo que veo) son nuevas y no aparecen el en blog- y buenas fotos, con algunos momentos de pornfood del bueno. Está editado en tapa dura, que es como creo que se deberían editar los libros de cocina por ley. Que luego hay que usarlos y con esto de la superfuerza doblo las pastas, coñe.

En cuanto a estructura, el libro comienza con una pequeña sección con consejos y otra sobre herramientas e ingredientes básicos. Luego viene una de recetas dulces y otra, algo más corta pero muy interesante para mi gusto, de recetas saladas. El libro acaba con un índice por ingredientes, una recomendación de tiendas (sobre todo sitios web) donde encontrar las cosas más raras como el papel de azúcar utilizado en la decoración de algunas galletas y los agradecimientos. Yo hubiese añadido un índice de recetas como tal, pero eso para la segunda edición.

Cuesta 16.90€ en librería física y algunos céntimos menos en sitios como Amazon o La Casa del Libro.


MI TOPTÍN DE RECETAS SANDEESCAS:
Como "para muestra, un boton" estas son las 10 recetas que más me gustan del libro, (las que no tienen enlace solo se encuentran en papel):

1.- Cheesecake cookies. Como fan total de la tarta de queso, y del queso en general, me tienen muy loco estas minitartas/galletas. Además, puedes dibujarles otras cosas como calaveras para que parezcan malrolleras y te las dejen todas para ti.

2.- Crema de zanahoria. La hice ayer (21(11/2013) y está de muerte. No la comimos y la cenamos en el mismo día por una mera cuestión de decencia, pero estuvo ahí la cosa. Y dando gracias porque llegó a la mesa. Me la hubiese comido toda mientras probaba si estaba bien de sal. ¿Os he dicho alguna vez que las zanahorias no me gustan especialmente? Pues eso.

3.- Baklava de chocolate. "Babead, malditos", parece decirnos. Y encima parece fácil.

4.- Empanadillas de manzana y brie. Para dejar loco a la cuñada.

5.-3.- Bizcocho marmolado. Mirad esa foto e imaginad la cara de la gente cuando hagáis el primer corte. Mola, ¿eh?

6.-Hojaldres de patata y albahaca. Me recuerdan a una pizza de patata que me zampé en Roma y eso mola.

7.-Brownie en cáscara de huevo. Es el típico ejemplo de lo que os digo de la creatividad. Mezcla dos cosas que a priori como que no tienen sentido y... Te quedas con cara de tonto pensando: "¿cómo lo ha hecho?"

8.- Pastel de pan, espinacas y huevo. Cuando hablaba de #pornfoog me refería a esto.

9.- Banmbucker

10.- Pastel de carne en cocotte. Aquí es donde te acuerdas de que odias a toda esa gente que tiene ollas de Le Creuset y tú no ¬¬.


Hay más, pero quería hacer un toptín, no un topquincemil. Todas estas también me gustan: galletas de jengibre (fueron las primeras en incorporarse al recetario de la maison Cocotte y ya hemos pasado la receta a alguna amiga), galletas con rosas, galletas grabadas, enrejados de frambuesa (me gustan las galletas, ¿qué pasa?), pasteles de pera y canela (estos van a ser el postre de la cena de Nochevieja sí o sí), Huevos de mousse de chocolate (para muy golosos y muy fanses del cacao), manzanas enrejadas (una de las recetas más míticas de SandeeA, magdalenas al vapor (para esos pobres que no disponen de horno o lo tienen averiado), crema de marisco, crema de calabaza y curry, ensalada de jamón en cesta (ésta ha caído, pero sin cesta), galletas de queso con tomate,…


*


Llegados a este punto viene lo gordo, claro. ¿Es recomendable? ¿Lo comprarías?

Tengo una tendencia, rayana en la parafilia, hacia la compra de libros de cocina. Pero afortunadamente uno no dispone de ingresos ilimitados -gracias a Dior, diría Mme. Cocotte- y también piensa las cosas algunas veces.

Si el libro fuese un simple refrito de recetas del blog, si más interés, os diría que lo dejaseis en la estantería porque no comprendo que os gastéis dinero en algo que está a vuestra disposición "gratuitamente" (de eso hablamos otro día) en Internet. Salvo casos de fetichismo, claro, que también los hay.

Pero resulta que me parece un buen libro de cocina, muy bien editado (lo he dicho arriba, sí) y muy aparente. Y encima tiene un montón de recetas nuevas que están muy ricas y su precio no llega a los 20€.

Así que volvamos al principio. ¿Es recomendable? Sí, tanto para uno mismo como para regalar. Esta última, es una opción muy a tener en cuenta. ¿Lo comprarías? Sí,aunque preferiría que me lo regalasen porque me gustan los regalos chulos. Soy así. Fácil de contentar (y una porra).